Ewen Harrison
Catedrático de Cirugía y Ciencia de Datos y codirector del Centro de Informática Médica de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido)
Este es un estudio importante que demuestra que los sistemas modernos de IA pueden desempeñarse bien en una de las tareas centrales de médicos y enfermeras: recopilar la información disponible sobre un paciente y sugerir qué diagnósticos deberían considerarse.
Esto es relevante: estos sistemas ya no se limitan a aprobar exámenes médicos o resolver casos de prueba artificiales. Están empezando a parecer herramientas útiles de segunda opinión para los clínicos, especialmente, cuando es importante contemplar un abanico más amplio de posibles diagnósticos y evitar pasar por alto algo importante.
Pero esto no significa que la IA deba introducirse rápidamente en la atención clínica sin límites. Elaborar una buena lista de diagnósticos posibles no es lo mismo que mejorar la atención al paciente. Aún necesitamos estudios que demuestren que estas herramientas ayudan a médicos y enfermeras a tomar mejores decisiones, reducir daños, evitar pruebas innecesarias y funcionar con seguridad en hospitales y consultas de atención primaria con alta carga de trabajo.
Este estudio hace avanzar el campo, pero por sí solo no cambia la práctica clínica. La vía responsable no es prohibir estos sistemas, pero tampoco permitir que se adopten de forma despreocupada. Deben probarse en entornos clínicos reales, utilizarse como herramientas de segunda opinión en lugar de sustitutos de los profesionales sanitarios y evaluarse en función de los resultados que realmente importan a los pacientes: una atención mejor, más segura y más rápida.