Brendon Stubbs
Investigador senior del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King's College de Londres (Reino Unido)
Esta revisión Cochrane proporciona pruebas sólidas de que el ejercicio puede reducir moderadamente los síntomas depresivos en adultos en comparación con la ausencia de tratamiento o las intervenciones de control, con efectos que parecen comparables a los de las terapias psicológicas o los antidepresivos en las limitadas comparaciones directas disponibles.
Esto concuerda con revisiones sistemáticas y metaanálisis anteriores, lo que refuerza el argumento a favor del ejercicio como opción basada en la evidencia para el tratamiento de la depresión, aunque los datos a largo plazo siguen siendo limitados (algo que también es habitual en otros tratamientos).
En la práctica clínica, esto respalda la integración del ejercicio en los planes de tratamiento de la depresión, dado su perfil favorable de eventos adversos en comparación con los efectos secundarios farmacológicos.
En última instancia, para las personas con depresión, las pruebas indican que el ejercicio puede ofrecer beneficios a corto plazo similares a los de la terapia o la medicación para algunas personas, pero las decisiones sobre el cambio o la combinación de enfoques deben tomarse en colaboración con los profesionales sanitarios, teniendo en cuenta las circunstancias individuales. Sin embargo, es hora de que los servicios sanitarios se adapten y garanticen que el ejercicio forme parte del conjunto de opciones estándar para las personas con depresión.