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Joan Carles March

Profesor e investigador en la Escuela Andaluza de Salud Pública

En términos generales, la base metodológica es sólida, por varias razones:

  • Se trata de una revisión sistemática Cochrane, lo que implica metodología rigurosa, búsqueda exhaustiva y evaluación crítica del riesgo de sesgo.
  • Incluye 82 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) con más de 28.000 pacientes en 20 países.
  • Los ECA son el estándar de referencia para comparar intervenciones.
  • Evalúa resultados clínicamente relevantes: mortalidad, eventos adversos, calidad de vida, autoeficacia y satisfacción.

Sin embargo, hay aspectos que obligan a interpretar con cautela:

  • Heterogeneidad importante:
  • Diferentes tipos de enfermeras (APN, CNS, enfermeras registradas).
  • Diferentes niveles de autonomía y supervisión.
  • Diversas especialidades médicas.
  • Diferentes modelos organizativos.
  • Variabilidad en la medición de resultados.
  • Evidencia económica limitada y poco homogénea.
  • Predominio de países de ingresos altos (39 % Reino Unido).

La conclusión metodológica es que la evidencia es robusta pero heterogénea. Los resultados son fiables a nivel global, aunque no siempre extrapolables de forma uniforme a cada contexto.

Los resultados son coherentes con estudios previos que muestran que:

  • Las enfermeras de práctica avanzada (EPA/APN) pueden manejar patologías crónicas con resultados similares a médicos.
  • En Atención Primaria ya se había demostrado seguridad en el manejo de procesos leves y seguimiento de crónicos.
  • Estudios previos también señalaban buena satisfacción del paciente.

Por tanto, no contradice la evidencia previa, sino que la refuerza.

En cuando a novedades, este estudio:

  • Se centra específicamente en sustitución en entorno hospitalario y consultas externas especializadas, no solo en Atención Primaria.
  • Amplía la evidencia a múltiples especialidades (oncología, diabetes, cardiología, dermatología, ginecología, etc.).
  • Identifica áreas donde el cuidado enfermero podría ser incluso superior (control de diabetes, seguimiento oncológico).
  • Señala claramente que la sustitución no es un simple ‘uno por uno’, sino que depende del modelo organizativo.
  • La novedad principal [consiste en] evidencia amplia y transversal que consolida el papel de la enfermería avanzada también en entorno hospitalario especializado.

[En cuanto a limitaciones:]

  1. Heterogeneidad estructural: No existe un único modelo de ‘sustitución’. Los resultados pueden depender de Nivel formativo, Protocolización, Autonomía real, Supervisión médica y Organización del sistema sanitario.
  2. Generalización limitada: Mayoría de estudios en Reino Unido, escasa representación de países con sistemas sanitarios distintos y poca evidencia en países de ingresos medios o bajos.
  3. Costes poco claros y resultados económicos inconsistentes. Algunos estudios muestran ahorro, otros mayor coste por más tiempo por consulta, más derivaciones y diferencias en prescripción.
  4. Posible sesgo de implementación. En algunos casos, las enfermeras ofrecían más tiempo por paciente, educación adicional y seguimiento más frecuente. Por tanto, los mejores resultados podrían deberse no solo a la categoría profesional, sino al modelo asistencial más intensivo.

[La relevancia para la práctica clínica en España es] muy alta, especialmente en el contexto actual.

ES