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Javier Sayavera

Profesor titular del Área de Educación Física y Deportiva

En este artículo, este equipo de autores ha realizado una importante reflexión ante la abrumadora evidencia que muestra cómo las políticas en materia de fomento de la práctica de actividad física han mejorado en los últimos veinte años sin que observemos mejoras en los datos epidemiológicos. Este grupo de autores tiene una vasta experiencia en la materia y ha analizado con detalle las políticas públicas de multitud de países, por lo que los datos aportados tienen un alto rigor y valor científico. El hecho de presentarse como políticas centradas en la prevención de enfermedades no transmisibles ha impedido que tengan un efecto directo, al menos por el momento, en la población.

Los autores plantean un aspecto muy relevante para que puedan tener éxito en un futuro cercano: el trabajo intersectorial. Este hecho colocaría la práctica de actividad física como prioridad política real al generarse oportunidades de práctica de actividad física en todos los contextos en los que se mueve el ser humano. Si hay políticas que fomentan el transporte activo al centro escolar o al centro de trabajo, políticas que incentiven la práctica de actividad física durante la jornada laboral, políticas que articulan los centros sanitarios como espacios para la práctica de actividad física, que ya ocurre en algunos lugares, probablemente veamos un incremento en la práctica de actividad física.

En el caso de España, podemos decir que hay un importante número de políticas que incentivan la práctica de actividad física en la población, habiéndose producido un avance hacia la intersectorialidad. Sin embargo, tal y como se menciona, es importante contar con un liderazgo claro que evite que todos los avances se queden estancados. Además, en España contamos con la particularidad de las regiones y las competencias delegadas en algunas materias. Esto implica la necesidad adicional de una coordinación vertical que cuente con las particularidades de cada región, como se ha podido observar en algunos análisis regionales en España. Por tanto, en base a lo comentado en el artículo de referencia, España se encuentra en una buena posición de partida para ‘crear comunidades activas’ en las que lo normal sea moverse como principio fundamental.

ES