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Antonio J. Osuna Mascaró

Investigador posdoctoral en el Messerli Research Institute de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena (Austria), especialista en cognición animal

Es un estudio interesante que, más que romper por completo con lo que ya sabíamos sobre los bonobos, nos ayuda a matizarlo. Ya se había visto que la agresión no letal puede llegar a ser igual o incluso mayor en bonobos que en chimpancés en algunos contextos. También sabíamos que las coaliciones de hembras en esta especie van dirigidas sobre todo contra los machos. Quizás el aporte más interesante sea la enorme disparidad entre grupos: todo apunta a que la estructura social de cada grupo es clave a la hora de predecir la violencia que vamos a encontrar en él, y que no basta con hablar de bonobos o chimpancés en abstracto. 

Esta publicación corre el riesgo de simplificarse en exceso en la prensa, así que creo que es importante subrayar que este estudio no muestra que chimpancés y bonobos sean equivalentes en violencia en un sentido general. Lo que muestra es que, si se usa una definición amplia de la agresión cotidiana dentro del grupo (que incluye desde amenazas y exhibiciones hasta mordiscos o pisoteos), las tasas observadas en cautividad pueden resultar comparables. Pero esa conclusión no puede extrapolarse sin más a las formas más extremas de violencia, como la agresión letal, que el propio artículo reconoce como bien documentada en chimpancés, pero no en bonobos. Hasta donde sabemos, sigue habiendo una diferencia importante entre ambas especies en esos casos de violencia extrema.

ES