Daniela Manno
Profesora clínica adjunta en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido)
Se ha relacionado un caso de ébola en un médico que regresaba de una misión humanitaria en la República Democrática del Congo con el brote actual de la enfermedad por el virus de Bundibugyo. Aunque se trata del primer caso notificado en Europa, su detección no es del todo inesperada, dado que la transmisión continúa en el este de la RDC y se producen con regularidad viajes internacionales entre las zonas afectadas y Europa.
La identificación de casos y el rastreo de contactos siguen siendo un reto en algunas zonas afectadas por el brote, lo que significa que las personas infectadas pueden acudir a los servicios sanitarios antes de que se haya reconocido su exposición. El personal sanitario es especialmente vulnerable, ya que puede atender a pacientes en las primeras fases de la enfermedad del ébola, cuando los síntomas suelen ser inespecíficos y pueden confundirse con otras infecciones comunes, lo que retrasa el reconocimiento, el diagnóstico y la aplicación de las medidas adecuadas de prevención y control de infecciones.
Sin embargo, el riesgo general para la población en Europa sigue siendo bajo. Los países europeos cuentan con protocolos bien establecidos para identificar y gestionar los casos sospechosos de fiebre hemorrágica viral. Los centros sanitarios deben mantenerse alerta, especialmente al evaluar a los viajeros procedentes de las zonas afectadas que presenten síntomas compatibles con la enfermedad del ébola. La identificación rápida, el aislamiento, las pruebas diagnósticas, el rastreo de contactos y las medidas adecuadas de prevención y control de infecciones siguen siendo las herramientas más eficaces para prevenir la transmisión posterior.