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Mikel Galar

Profesor del Área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad Pública de Navarra

Lo que estoy viendo con Astra me parece impresionante. Incluso trabajando en inteligencia artificial, sorprenden los avances que se están realizando en tan poco tiempo. Personalmente, creo que hay que dejar de lado el debate sobre si esto es inteligencia artificial general o no. Creo que ahora mismo tiene un fuerte componente comercial. No por ello hay que dejar de reconocer la importancia de los avances. 

Creo que hay que destacar la capacidad de este nuevo modelo en la utilización del ordenador: es capaz de manejar programas, navegar y completar tareas de varios pasos. Están apareciendo rápidamente ejemplos de creación de videojuegos y modelado 3D que son impresionantes. Evidentemente, son demostraciones y estas no garantizan que funcione igual en cualquier situación, pero mi impresión es que la transformación en el mundo del desarrollo de software se está acelerando. 

El resultado en ARC-AGI-3 también es muy relevante. Se trata de pequeños videojuegos desconocidos para el sistema, donde este debe descubrir las reglas para resolverlos. Astra alcanza una puntuación prácticamente perfecta (99,9 %) cuando usa una configuración determinada que conserva su razonamiento y gestiona el contexto. Con una configuración estándar se queda en un 62,7 %, más del doble del 30,2 % publicado para Claude Opus 5. Esto no significa haber alcanzado la AGI, pero sí muestra grandes avances en razonamiento complejo y en la habilidad y eficiencia de los sistemas para aprender nuevas tareas por sí mismos.  

Estos resultados muestran de nuevo la saturación de ciertos benchmarks y la necesidad de desarrollar pruebas más exigentes. Además, la diferencia entre configuraciones demuestra que importa cómo se construye el sistema completo: el modelo, las herramientas y la gestión del contexto. Creo que seguimos hablando de modelos, pero realmente cada vez trabajamos más con sistemas complejos que combinan estos elementos y donde los avances no son solo científicos, sino también de ingeniería para que esta orquestación funcione.  

Las nuevas capacidades de este modelo (y de los que están por venir) nos obligan a estar alerta, especialmente en el ámbito de la ciberseguridad. Pueden ayudar a corregir vulnerabilidades, pero también facilitar ataques.  Las administraciones y las empresas que prestan servicios esenciales deben prepararse para ese cambio. La automatización puede hacer viable encontrar y explotar vulnerabilidades que antes exigían mucho tiempo y conocimientos especializados. A nivel europeo es importante que abordemos estos riesgos sin quedarnos fuera del desarrollo ni del uso de esta tecnología. El acceso a los mejores sistemas y el criterio para aprovecharlos pueden marcar diferencias importantes.

ES