Antonio Guillamón Fernández
Catedrático emérito de Psicobiología
El trabajo de Sieczkowska y colaboradores que se publicará en el British Journal of Sports Medicine (del grupo BMJ) consiste en una revisión sistemática seguida de un metaanálisis de personas transgénero que siguieron un tratamiento hormonal de afirmación de género durante al menos tres años y la compara con hombres y mujeres cisgénero utilizando varias medias que incluyen masa corporal libre de grasa y fuerza en extremidades superiores e inferiores. En mi opinión, el trabajo presenta dos fallos importantes, solo detectables tras una lectura completa y detenida de este.
En primer lugar, el trabajo presenta una discrepancia relevante entre las conclusiones formuladas en el resumen y las limitaciones reconocidas en la discusión, que merece ser subrayada. En el abstract, los autores afirman que sus resultados “no apoyan teorías de ventajas atléticas inherentes en mujeres trans frente a mujeres cis”. Esta formulación sugiere al lector una conclusión fuerte y general, con implicaciones claras para el debate público. Sin embargo, en la discusión, los propios autores reconocen explícitamente que los datos de masa magra y los de rendimiento físico no proceden necesariamente de las mismas cohortes ni de los mismos diseños de estudio, lo que impide establecer correlaciones directas entre masa muscular y fuerza o rendimiento funcional.
Este reconocimiento invalida cualquier inferencia robusta sobre la existencia o ausencia de ventajas atléticas. Desde un punto de vista metodológico, la evidencia presentada no permite concluir ni en un sentido ni en otro. Lo que los datos muestran es, como mucho, una ausencia de diferencias detectables en determinadas métricas de rendimiento en el corto y medio plazo, pero no una refutación de la hipótesis de ventajas atléticas inherentes.
El problema no es la calidad del análisis —que es cauteloso en la discusión—, sino el desplazamiento retórico entre secciones: una conclusión fuerte en el resumen, que es lo que la mayoría de los lectores y periodistas leen, y una admisión de incertidumbre sustancial en el cuerpo del artículo. Este tipo de formulación puede inducir a interpretaciones simplificadas o sobregeneralizadas que no están plenamente respaldadas por los datos.
En un campo científicamente complejo y socialmente sensible, la distinción entre ‘no encontrar evidencia’ y ‘demostrar ausencia de efecto’ no es un matiz menor, sino un principio básico del razonamiento científico. En este caso, el estudio aporta información relevante, pero no zanja la cuestión que el propio resumen sugiere haber resuelto.
En segundo lugar, tanto en la introducción como en la discusión está ausente un planteamiento con la perspectiva del desarrollo que es imprescindible en estos casos, en concreto, la acción trifásica de la testosterona (durante la gestación, minipubertad después de nacer y desde la pubertad) ni tampoco los estudios recientes sobre los efectos del tratamiento de feminización (estradiol + acetato de ciproterona) sobre el epigenoma.