Jonathan Bamber
Director del Centro de Glaciología Bristol de la Universidad de Bristol (Reino Unido)
El aumento del nivel del mar (SLR según sus siglas en inglés) es una de las consecuencias más graves y seguras del calentamiento global. Es un campo en el que he trabajado durante unas dos décadas y me sorprendieron sinceramente los resultados de este estudio, que no se trata de reevaluar cuánto SLR podría haber en el futuro, sino de utilizar la estimación correcta del nivel del mar actual. Esto puede parecer obvio, pero a menos que los profesionales y otros que trabajan en el campo comprendan los matices de los diferentes tipos de superficies de referencia utilizadas y su relación con el nivel del mar costero, es fácil calcular erróneamente la diferencia entre la elevación costera y la altura de la superficie del mar en ese lugar.
Lo que los autores demuestran es que, en la mayoría de los estudios de impacto, eso es exactamente lo que ha sucedido. Se hacen suposiciones erróneas sobre el nivel del mar actual y resulta que, en general, se ha subestimado en zonas costeras clave y sensibles. Esto tiene importantes implicaciones para los impactos del aumento del nivel del mar (ANM) futuro en términos de la superficie y el número de personas potencialmente afectadas en zonas bajas como el sudeste asiático y el delta del Nilo. No afecta la magnitud del ANM que podría ocurrir en el futuro.
Los autores estiman que la diferencia entre la altura real de la superficie del mar y la utilizada en los estudios de impacto es de aproximadamente 24-27 cm. Para ponerlo en contexto, esto es mayor que el ANM total que se ha producido desde principios del siglo XX. Destacan una limitación importante en la mayoría de los estudios de impacto costero, pero sus conclusiones sobre cómo esto afectará las estimaciones de futuras inundaciones costeras son menos precisas. En primer lugar, asumen una mayor precisión en las estimaciones de la altura media de la superficie del mar en la costa de la que realmente es. La mejor manera de evaluar esto es con los datos de los mareógrafos, que en realidad se ubican en el límite entre la tierra y el océano. En segundo lugar, la elevación de la superficie terrestre en la zona costera presenta errores relativamente grandes, lo que dificulta determinar la diferencia relativa entre la altura de la tierra y el mar en la costa.