Catalina Amuedo Dorantes
Catedrática del departamento de Economía y Negocios de la Universidad de California-Merced (EEUU)
Este estudio plantea una pregunta legítima: ¿qué características de los inmigrantes influyen en la disposición de los ciudadanos a recibirlos? Sin embargo, tengo reservas metodológicas serias. Los metaanálisis acumulan estudios con muestras distintas, criterios de representatividad diferentes y diseños experimentales que no son estrictamente comparables. Agregar todo ello y extraer conclusiones globales me genera escepticismo. El esfuerzo de estandarización es notable, pero no resuelve el problema de fondo.
El hallazgo más sólido —que las predisposiciones políticas modulan qué criterios usan los ciudadanos para evaluar a los inmigrantes— no sorprende. Los seres humanos compartimos preocupaciones bastante universales sobre quién aporta a la sociedad de acogida; lo que varía es cómo la identidad política activa o suprime esas preferencias. Además, los periodistas deberían ser cautelosos con la narrativa ‘global’: los intervalos de confianza del sur global son notablemente más amplios, lo que refleja una heterogeneidad real en las preferencias, no solo escasez de datos. Y es precisamente en el sur global donde ocurren los corredores migratorios más intensos del mundo. Con 1,5 millones de observaciones, seguimos teniendo una foto muy parcial.