Autor/es reacciones

Daniela Manno

Profesora clínica adjunta en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido)

¿Cómo de preocupante es este brote?

“Este es un brote preocupante por varias razones. En primer lugar, el número de casos sospechosos notificados antes de la confirmación sugiere que la transmisión podría haber estado ocurriendo durante varias semanas antes de que el brote fuera reconocido oficialmente. En segundo lugar, el brote se está produciendo en una región afectada por la inseguridad, el desplazamiento de población y una alta movilidad de personas, todo lo cual puede complicar la vigilancia, el rastreo de contactos y la prestación de servicios sanitarios.

Un brote previo de ébola que afectó a las provincias de Kivu Norte e Ituri entre 2018 y 2020 duró casi dos años, con la inseguridad y la desconfianza comunitaria interrumpiendo repetidamente el rastreo de contactos, la vacunación y las actividades de respuesta.

Además, ahora se cree que el brote está causado por el virus del Ébola de Bundibugyo, un virus raro causante de ébola para el cual actualmente no existen vacunas ni tratamientos autorizados. Tampoco hay vacunas en fases avanzadas de desarrollo clínico que puedan desplegarse rápidamente durante el brote.

Sin embargo, es importante subrayar que la República Democrática del Congo tiene una amplia experiencia en la respuesta a brotes de ébola y la capacidad de respuesta es significativamente mayor hoy que hace una década”.

¿Qué es una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (PHEIC, por sus siglas en inglés)? ¿Cómo cambia esto nuestra comprensión de la situación o la respuesta de salud pública?

“Una PHEIC es el nivel más alto de alerta de salud pública internacional que la Organización Mundial de la Salud puede declarar bajo el Reglamento Sanitario Internacional.

Una PHEIC no significa que el brote se haya convertido en una pandemia global. Más bien, refleja que el evento se considera lo suficientemente grave como para requerir acción internacional coordinada, vigilancia reforzada, movilización de recursos y colaboración transfronteriza.

En términos prácticos, la declaración ayuda a movilizar la atención internacional, la financiación, el apoyo técnico y la coordinación entre países y agencias de salud pública”.

¿Cómo de preocupante es esa declaración de emergencia? ¿Cuándo fue la última vez que se declaró una PHEIC por ébola?

“La Organización Mundial de la Salud declaró previamente una PHEIC durante el gran brote de ébola en las provincias de Kivu Norte e Ituri en la República Democrática del Congo entre 2018 y 2020, y antes de eso durante la epidemia de ébola en África Occidental de 2014–2016.

La declaración actual refleja la preocupación por la complejidad operativa del brote, incluida la inseguridad, el movimiento de la población, la detección tardía y la implicación del virus del ébola de Bundibugyo, para el cual actualmente no existen vacunas ni tratamientos autorizados, ni vacunas en desarrollo avanzado que puedan desplegarse rápidamente”.

La OMS dice que no cumple los criterios de una emergencia pandémica. ¿Cuál es la diferencia entre una PHEIC y una emergencia pandémica?

“Una PHEIC es un mecanismo legal formal bajo el Reglamento Sanitario Internacional diseñado para activar la coordinación internacional y el apoyo ante eventos de salud pública graves.

Una pandemia se refiere a la propagación global sostenida de una enfermedad a través de múltiples países o continentes.

Los brotes de ébola pueden ser extremadamente graves y devastadores a nivel local y regional, pero el ébola no se propaga de la misma manera que los virus respiratorios como la gripe o la covid-19, y en general es mucho menos transmisible. La transmisión normalmente requiere contacto directo con fluidos corporales o materiales contaminados de una persona infectada, lo que hace que la propagación global sostenida sea mucho menos probable”.

¿Sabemos más sobre la cepa que está causando este brote y eso afecta a la respuesta?

“La evidencia actual sugiere que el brote está causado por el ébolavirus Bundibugyo, un virus raro del ébola identificado previamente solo en dos brotes documentados, en Uganda en 2007 y en la República Democrática del Congo en 2012.

Esto es importante porque las vacunas y tratamientos actualmente autorizados desarrollados para el virus del Ébola (anteriormente ébolavirus Zaire) no se espera que proporcionen protección contra la enfermedad causada por el virus de Bundibugyo.

Como resultado, la respuesta depende en gran medida de medidas clásicas de salud pública como la detección rápida de casos, el aislamiento, el rastreo de contactos, la prevención y control de infecciones, los entierros seguros y la participación comunitaria. Estas medidas fueron fundamentales para controlar finalmente la epidemia de ébola de África Occidental de 2014–2016, la mayor registrada hasta la fecha, y si se implementan de forma rápida y eficaz también pueden ayudar a controlar este brote”.

¿Algún otro comentario?

“Este brote pone de relieve tanto los avances como las lagunas que aún existen en la preparación global frente a epidemias. En la última década se han logrado avances considerables en vigilancia del ébola, diagnóstico, sistemas de respuesta a brotes, vacunas y tratamientos. Sin embargo, la preparación sigue siendo desigual entre diferentes filovirus, especialmente en el caso de virus del Ébola más raros como el ébolavirus Bundibugyo.

También pone de relieve cómo la inseguridad, el desplazamiento y la fragilidad de los sistemas sanitarios pueden seguir complicando la respuesta a brotes, incluso cuando existen herramientas científicas y experiencia en salud pública disponibles.”

ES