Autor/es reacciones

David McGonigle

Profesor de las facultades de Psicología y Biociencias de la Universidad de Cardiff (Reino Unido)

Este ensayo aporta pruebas de mejoras estadísticamente significativas —pero, y esto es importante, bastante modestas y claramente a corto plazo— en la comunicación social, con efectos de pequeña magnitud y un seguimiento limitado a un mes. Cualquier interpretación de los efectos aquí observados se ve aún más limitada por el uso que hacen los autores de la escala SRS-2 [escala de capacidad de respuesta social] y la posibilidad de que se produzcan efectos de expectativa en su estudio. Además, aunque los efectos adversos fueron leves, su mayor frecuencia en el grupo de intervención sugiere que la tolerabilidad debe interpretarse con cautela y, según mi propia experiencia, la elección del objetivo de la estimulación —la corteza motora— también plantea dudas sobre la especificidad mecánica. Estos hallazgos se interpretan mejor como evidencia preliminar de efectos modestos a corto plazo, más que como un respaldo para su aplicación clínica en esta etapa. Por último, me preocupa el uso de la estimulación cerebral en una población tan joven, ya que aún no estamos seguros de su efecto sobre el cerebro en desarrollo.

ES