Dusko Ilic
Catedrático de Ciencias de las Células Madre en el King's College de Londres (Reino Unido)
El estudio supone un avance significativo en el desarrollo de sustitutos funcionales para órganos huecos complejos, lo que permite que el campo vaya más allá de la reconstrucción estructural y avance hacia la integración funcional.
Sin embargo, la sugerencia de que este enfoque ofrece una solución para los niños que nacen sin esófago es prematura. No hay pruebas de que el implante pueda adaptarse al crecimiento somático. Aunque el injerto muestra remodelación e integración funcional a lo largo de seis meses, se implanta con una longitud fija y no se proporciona ninguna evaluación longitudinal del alargamiento o el escalado con el crecimiento. El aumento de peso normal no debe interpretarse como crecimiento del injerto.
Además, la fibrosis persistente, la formación de estenosis y la necesidad de intervenciones repetidas indican que el constructo se comporta como un armazón de remodelación más que como un tejido de crecimiento dinámico. Demostrar un crecimiento real requeriría estudios a largo plazo con mediciones directas de la expansión del injerto y evidencia de un nicho progenitor autorrenovable que respalde el desarrollo coordinado del tejido. Hasta entonces, las afirmaciones sobre su idoneidad para pacientes pediátricos en crecimiento siguen sin estar fundamentadas.