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Javier Rivera

Director de la Unidad de Reumatología y Fibromialgia del Instituto Nacional del Dolor

Una de las conclusiones más relevantes que pueden deducirse de este estudio es que el dolor no debe considerarse como una única enfermedad, sino que existen diferentes tipos de dolor, que aparecen en distintas épocas de la vida y que muestran trayectorias diferentes —como se observa en este estudio— obedeciendo, probablemente, a múltiples mecanismos fisiopatológicos que ocasionan enfermedades distintas. 

El hallazgo en este trabajo de que algunos tipos de dolor —como los viscerales o las migrañas— se observen en edades más jóvenes, es debido, probablemente, a que están relacionados con niveles hormonales específicos que explicarían bien la trayectoria en U invertida observada en este estudio, mientras que los localizados en la columna lumbar, caderas y rodillas muestran una trayectoria lineal hasta edades prolongadas porque están más relacionados con el envejecimiento y la sobrecarga, otro mecanismo fisiopatológico diferente que conduce a otras enfermedades y a otros tipos de dolor.  

Otro hallazgo relevante de este trabajo es el relacionado con los factores de riesgo modificables como el tabaquismo, la obesidad y los bajos ingresos, que tienen más peso en aquellas zonas con altos ingresos económicos, frente a aquellas otras más deprimidas donde predominan otros factores distintos. Este dato es importante a la hora de adoptar medidas preventivas ya que deben ser diferentes dependiendo del área geográfica. 

Un hecho conocido, observado también en este estudio, es que el dolor en la mujer es más frecuente que en el hombre, como se puede ver también en todas las trayectorias de dolor descritas. 

Las diferencias observadas en el dolor entre las distintas zonas geográficas y los grados de desarrollo de las poblaciones analizadas en este trabajo confirman los hallazgos de otros estudios previos. 

Las limitaciones más importantes de este estudio son correctamente reconocidas por los autores, siendo la más relevante la transversalidad de su diseño. Aunque en este estudio también comparan la trayectoria del dolor generalizado con el de otras localizaciones aisladas, y encuentran que presentan trayectorias similares, hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, el dolor en localizaciones aisladas puede estar en el contexto de un dolor crónico generalizado —por ejemplo, la fibromialgia— donde es frecuente observar la existencia de dolor secuencial en distintas localizaciones a lo largo de la vida el paciente. Esto puede llevar a la conclusión errónea de que la trayectoria sea la misma en ambas enfermedades porque en realidad estamos hablando de la misma enfermedad.

ES