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Jesús Montero-Marín

Investigador Miguel Servet en el Parc Sanitari Sant Joan de Déu e investigador visitante del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford (Reino Unido)

Se trata de un estudio riguroso y de interés científico, basado en una muestra amplia de más de 11.000 personas con antecedentes de depresión, que combina información clínica y genética para avanzar en la comprensión de la heterogeneidad de este trastorno. Los resultados son coherentes con la evidencia previa sobre la relación entre las alteraciones de los ritmos circadianos y la depresión. Aproximadamente el 23 % de los participantes presentó un perfil caracterizado por varias alteraciones relacionadas con el sueño y los ritmos biológicos, asociado con un inicio más temprano de la enfermedad, mayor gravedad clínica, predisposiciones genéticas y una menor eficacia percibida de algunos antidepresivos. 

Sin embargo, más que descubrir un subtipo completamente nuevo, el estudio aporta evidencia adicional sobre un perfil clínico que ya había sido propuesto en investigaciones anteriores. Las principales limitaciones son su diseño transversal y la utilización de información autoinformada y retrospectiva. La clasificación se basa en características del sueño y del comportamiento, sin mediciones fisiológicas directas de los ritmos circadianos, y las diferencias en la respuesta a los antidepresivos proceden de valoraciones subjetivas, no de ensayos clínicos comparativos. Además, las asociaciones genéticas son generalmente modestas y la muestra presenta características que limitan la generalización de los resultados.  

Por tanto, todavía no puede afirmarse que este perfil constituya un subtipo biológico diferenciado ni que las personas que lo presentan respondan mejor a tratamientos dirigidos al reloj biológico. Será necesario reproducir los resultados en poblaciones independientes y comprobar su capacidad para predecir la respuesta terapéutica. Aunque el trabajo abre posibilidades interesantes para avanzar hacia tratamientos más personalizados, por ahora no justifica modificar las recomendaciones clínicas habituales.

ES