Autor/es reacciones

Juan Francisco Borrego

Veterinario especialista en oncología y jefe del Servicio de Oncología

¿La nota de prensa refleja el estudio con precisión?

“Sí, es muy fiel. Resume con exactitud el análisis de los 493 pares de muestras y los 13 tipos de tumores. Acierta al destacar que el TP53 es el gen más mutado y al validar el enfoque de One Medicine. La nota capta bien la esencia del trabajo, resaltando cómo este mapa genético permite usar la genética compartida para que lo que sabemos de humana ayude en veterinaria, y viceversa”.

¿Es el estudio de buena calidad?

“Sin duda, es de una robustez técnica superior. No solo secuencia el ADN, sino que compara tejido tumoral frente a tejido sano del mismo gato para descartar ruidos genéticos. La calidad se confirma al validar los datos con técnicas cruzadas (WES y Sanger) y, sobre todo, al usar tumoroides 3D para probar fármacos en laboratorio, lo que da un respaldo real a las predicciones informáticas”.

¿Cómo encaja con la evidencia existente?

“Es el mapa que nos faltaba. Mientras que en perros la oncología molecular lleva una década de crecimiento exponencial y ya se aplican biomarcadores en consulta, en gatos estábamos a ciegas, con apenas un par de estudios de muestras muy pequeñas. Este trabajo pone al gato al mismo nivel que el perro y el humano, confirmando que compartimos los mismos patrones genéticos”.

¿Factores de confusión y limitaciones?

“Los autores son honestos: al buscar solo los 1000 genes de cáncer humano, quizás nos perdemos mutaciones que solo existen en gatos. Además, el catálogo de variantes genéticas felinas aún es joven y requiere más validación. Sobre el papilomavirus detectado, advierten que estar infectado no equivale a tener cáncer, ya que el virus también aparece en gatos sanos; hacen falta cofactores como la luz UV”.

¿Implicaciones para el mundo real?

“Impacto clínico inmediato. El estudio revela que el 14 % de los tumores felinos tienen mutaciones para las que ya existen fármacos en humana. En la clínica ya estamos usando terapias dirigidas (como inhibidores de KIT), y este mapa nos confirma por qué funcionan.

Lo más relevante es que este trabajo abre la puerta a que centros clínicos como nuestro hospital realicen ensayos clínicos más precisos. Al saber que una gata con cáncer de mama y mutación en FBXW7 potencialmente puede responder mejor a la vincristina, si conseguimos demostrarlo dejamos de tratar a ciegas para hacer medicina de precisión”.

ES