Dolores del Campo Maldonado
Directora de la División de Magnitudes Mecánicas e Ingeniería en el Centro Español de Metrología (CEM)
Esta semana se celebra la 28ª Conferencia General de Pesas y Medidas. Es el órgano plenario formado por todos los países miembros de la Convención del Metro (el segundo tratado diplomático más antiguo en vigor) que toma todas las decisiones relacionadas con el Sistema Internacional de Unidades y se reúne cada cuatro años.
Yo estaré allí como miembro del Comité Internacional de Pesas y Medidas (el comité ejecutivo de la CGPM) y como cabeza de la delegación española.
Realmente lo que se va a decidir es que no se vuelvan a hacer correcciones al tiempo universal coordinado (UTC), que es un tiempo definido por los relojes atómicos, hasta que su diferencia con la hora dictada por la rotación de la Tierra sea mayor de una hora. Esto significa que estaremos varios siglos sin realizar correcciones.
La posición de España es totalmente positiva. Esta cuestión lleva siendo objeto de debate durante más de veinticinco años. Durante este periodo, los usuarios han desarrollado e implantado enfoques alternativos para gestionar los segundos intercalares, lo que ha introducido una fragmentación innecesaria y ha generado riesgos para la resiliencia, fiabilidad e integridad de la sincronización temporal en las infraestructuras críticas nacionales.
En España, el uso del tiempo GNSS [Sistema Global de Navegación por Satélite] como referencia, especialmente en el sector privado, junto con la coexistencia de facto de distintas escalas de tiempo GNSS, plantea riesgos crecientes derivados de las diferencias de varios segundos existentes entre dichas escalas y UTC. Estas diferencias pueden dar lugar a errores, fallos o ineficiencias operativas en las redes de telecomunicaciones y en otros sistemas que dependen de la sincronización temporal basada en GNSS. Asimismo, ponen en cuestión el objetivo de mantener UTC como referencia temporal internacional única y universalmente reconocida. En términos más generales, estas discrepancias afectan a los equipos de distribución de tiempo a través de Internet, en particular a los sistemas que utilizan tiempo derivado de GNSS o que necesitan mantener la coherencia entre distintas referencias temporales, dado que la mayoría de los servidores de tiempo utilizados dependen de GNSS.
Los expertos españoles, en particular los del Real Instituto y Observatorio de la Armada, instituto designado en España para tiempo y frecuencia, han participado activamente y contribuido a los debates, conferencias y foros de usuarios organizados por el Comité Consultivo de Tiempo y Frecuencia (CCTF). En el marco de estas actividades, el CCTF ha presentado los estudios y análisis en curso relativos a la posibilidad de introducir un segundo intercalar negativo, basados en un modelo estocástico desarrollado conjuntamente con especialistas en rotación terrestre.
En conclusión, apoyamos plenamente la propuesta presentada a la 28ª reunión de la CGPM (2026) para implantar un UTC continuo a partir del 20 de mayo de 2027. Consideramos que esta medida es necesaria y oportuna a la vista de los importantes riesgos que podría plantear en los próximos años la introducción, por primera vez, de un segundo intercalar negativo, dada la aceleración observada de la rotación de la Tierra. Asimismo, el establecimiento de una tolerancia de una hora minimizaría la necesidad de realizar futuros ajustes de UTC, garantizando al mismo tiempo su continuidad y estabilidad durante los próximos siglos.
Hay también otra resolución muy interesante que esperamos que se apruebe y es la definición de una escala internacional de tiempo de referencia lunar y su trazabilidad a la UTC. Por parte de España la apoyamos también totalmente.