María Cantero-García
Profesora contratada doctora de Psicología
El nuevo análisis del GBD 2023 publicado en The Lancet ofrece una radiografía muy robusta de la salud mental global. La nota de prensa refleja fielmente los hallazgos clave: cerca de 1,17 mil millones de personas vivían con un trastorno mental en 2023, con aumentos especialmente marcados en ansiedad y depresión, y un impacto que ya supone el 6,1% de toda la carga de enfermedad y la primera causa de años vividos con discapacidad.
El estudio es metodológicamente sólido: integra más de 5.000 nuevos datos, aplica metarregresión bayesiana avanzada, actualiza definiciones diagnósticas y modela el efecto de la covid-19. Sus conclusiones están bien apoyadas por los datos y encajan con la evidencia acumulada de los últimos años.
Este tipo de análisis globales también presentan limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar determinadas diferencias entre regiones o países. Persisten vacíos de datos en muchos países de ingresos bajos y medios, posibles sesgos por autoinforme y diferencias diagnósticas entre regiones, y es difícil capturar plenamente factores sociales complejos o la mortalidad indirecta asociada a los trastornos mentales. Los autores reconocen estas limitaciones y aplican correcciones de sesgo, pero siguen siendo importantes a la hora de interpretar tendencias finas entre países.
El estudio lanza un mensaje claro sobre la necesidad de actuar de manera más decidida. Estamos ante una crisis creciente y desigual. Las tasas más altas en mujeres y el pico de carga en la adolescencia exigen respuestas sensibles al género y a la edad, con prevención temprana, detección precoz en colegios y atención escalonada en primaria y comunidad.