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Theodore Keeping

Investigador asociado en el análisis de fenómenos meteorológicos extremos e incendios forestales del Imperial College de Londres
Al igual que el año pasado, los incendios extremos que estamos viendo en España son consecuencia de una primavera húmeda que ha propiciado la acumulación de vegetación, un verano seco y un calor extremo. Los estudios anteriores nos permiten saber que el calor extremo y las sequías estivales están ganando en intensidad en la región, y que estos cambios se deben al cambio climático provocado por el ser humano. El rápido cambio en las condiciones meteorológicas extremas propicias a los incendios que estamos observando se traduce en incendios más intensos, que arden a mayor temperatura y se propagan más rápido. Si bien la gestión de la vegetación y la respuesta de emergencia desempeñan un papel importante en el riesgo de incendios, la creciente frecuencia de condiciones meteorológicas extremas graves es la razón principal por la que hemos presenciado unos efectos tan graves de los incendios forestales en el sur de Europa en los últimos años.
ES