José Luis Trejo
Director del grupo de investigación Estilo de vida y cognición en el Instituto Cajal del CSIC
El artículo es de alta calidad, muy bien diseñado y con resultados muy relevantes e interesantes para la neurobiología del ejercicio.
Se conocía que el ejercicio tiene efectos directos sobre la resistencia física (incluso se publicó en 2025 que este aumento por el ejercicio se hereda y se transmite a la primera generación —sedentaria— cuando los padres hacen su entrenamiento y se averiguaron los mecanismos de dicha herencia), pero faltaba saber los mecanismos por los que el ejercicio incrementa la resistencia en sí misma en el sujeto que practica el ejercicio.
La gran novedad de este trabajo es que nos revela que uno de los factores/mecanismos imprescindibles para ello y es una modificación que tiene lugar en el cerebro. Es decir, que los cambios inducidos por el ejercicio en el cerebro (concretamente en el hipotálamo) conducen a continuación a cambios fisiológicos/metabólicos del organismo. No por impensable resulta menos llamativo.
Las limitaciones son de tres tipos: no sabemos aún si estos cambios cerebrales inducen además otros de los cambios conocidos que induce el ejercicio, especialmente en el cerebro (cambios en la capacidad cognitiva y/o en la memoria, por ejemplo). Tampoco sabemos si otros mecanismos inducidos por el ejercicio son responsables de los cambios reportados en este trabajo en el núcleo hipotalámico (por ejemplo, la microbiota, de acuerdo con nuestros hallazgos publicados en verano del año pasado). Y deberíamos saber algo más del circuito neural que media todo esto (los hallazgos presentes solo nos hablan del núcleo hipotalámico, no de qué información llega a esas neuronas, ni dónde va la información procesada por esas neuronas después).