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Vinod Balasubramaniam

Virólogo molecular y director del Grupo de Investigación en Infecciones e Inmunidad de la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud Jeffrey Cheah de la Universidad Monash en Malasia

La declaración de la OMS está científicamente justificada, pero no debe interpretarse como un motivo para que cunda el pánico entre la población. El ébola no se propaga como la covid-19 o la gripe. Por lo general, requiere contacto directo con sangre, fluidos corporales, materiales contaminados o prácticas sanitarias y funerarias inseguras. Esto significa que los brotes de ébola pueden controlarse, pero solo si la respuesta es temprana, coordinada y cuenta con la confianza de las comunidades.

Lo que hace que este brote sea importante es que se trata del virus Bundibugyo, un miembro menos común de la familia de los ébolavirus. La mayoría de las vacunas y tratamientos con anticuerpos que solemos asociar con el ébola se desarrollaron para el virus del Ébola de Zaire, no para el virus de Bundibugyo. En el mejor de los casos, una vacuna basada en el virus de Zaire podría proporcionar una inmunidad cruzada limitada o parcial, pero en la práctica del control de brotes, no debemos dar por sentada una protección fiable a menos que se demuestre. Por eso es probable que se necesite una vacuna específica contra el virus de Bundibugyo o, idealmente, una vacuna más amplia contra todos los virus del Ébola.

Las señales de alerta son claras. Sospecha de transmisión no detectada, propagación transfronteriza e infecciones o muertes entre el personal sanitario. Cuando el personal sanitario se ve afectado, el propio sistema sanitario se vuelve vulnerable, y eso puede acelerar un brote.

Las prioridades ahora son claras. Esto incluye el diagnóstico rápido, el aislamiento seguro, el rastreo de contactos, una prevención rigurosa de la infección en los hospitales, entierros seguros y dignos, y una comunicación honesta con las comunidades. Para los países fuera de la región afectada, incluidos Australia y el Sudeste Asiático, el riesgo inmediato sigue siendo bajo, pero la preparación sigue siendo importante. No se trata de cerrar fronteras ni de miedo. Se trata de apoyar rápidamente a los países afectados y de aplicar medidas de salud pública basadas en la evidencia antes de que el brote sea más difícil de contener.

ES