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Yolanda Cabello

Directora del Centro Universitario Instituto Nebrija Mallorca y profesora del Grado de Enfermería de la facultad de Ciencias de la Vida y Naturaleza

Este artículo de revisión ofrece una hipótesis evolutiva intrigante y plausible: que durante el embarazo tiene lugar una remodelación endocrina, inmunitaria y metabólica significativa del organismo materno, con procesos asociados con el envejecimiento biológico que, aparentemente, se aceleran a lo largo de la gestación, pero que se revierten parcialmente después del nacimiento. La revisión combina hallazgos a partir de cohortes humanas y plataformas de medición diversas (relojes epigenéticos, longitud de los telómeros y marcadores clínicos) para proponer que un embarazo posterior, antes de la recuperación total del primero, puede preservar el déficit y acumular cambios entre embarazos. Por supuesto, es críticamente importante diferenciar los cambios en los marcadores que usamos para estimar la edad biológica de un envejecimiento permanente real del organismo. Esta hipótesis abre posibilidades interesantes, pero aún no se ha demostrado que los embarazos cortos sean responsables de los efectos aparentes de las células envejecidas de forma irreversible y de si los cambios en la estructura necesariamente conducen a desenlaces clínicamente significativos a largo plazo. 

Una limitación es que se trata de una revisión y construye el marco conceptual basado en estudios previos, sobre todo observacionales, pero no un estudio experimental que demuestre la causalidad. Aunque se han observado asociaciones entre los intervalos entre embarazos y algunos resultados obstétricos y perinatales, no puede concluirse que un intervalo corto, por sí solo, provoque un aumento de la edad biológica. La recuperación posparto y los biomarcadores examinados pueden verse afectados por la edad materna, el índice de masa corporal, enfermedades preexistentes (especialmente, la diabetes gestacional), el estado nutricional, el estrés, la duración de la privación del sueño durante la lactancia y las condiciones socioeconómicas. 

Por otra parte, los relojes epigenéticos y otros indicadores de edad biológica son también mediciones indirectas. Las diferencias pueden representar cambios fisiológicos o inflamatorios, o variaciones en la composición celular durante el embarazo que no constituyen un daño irreversible. Faltan medidas que incluyan el intervalo necesario para una recuperación completa y si la recuperación incompleta persiste décadas después, pero esto se reconoce en el propio artículo. 

Por lo tanto, proporcionan un marco prometedor para orientar la investigación futura, pero sus resultados deben interpretarse con cuidado. No es un mensaje que deba comunicarse a las mujeres de que van a envejecer más rápido si los embarazos son demasiado seguidos y menos teniendo en cuenta la baja tasa de natalidad que tenemos. La cuestión clave es si, en estudios longitudinales, los cambios en estos biomarcadores se sostendrían, qué modificadores afectan la recuperación y configuran la salud materna a largo plazo, y cuáles son las repercusiones reales de estos marcadores en las madres. 

ES