Antonio Collados Lara
Científico titular del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC)
El informe sostiene una idea central contundente: el mundo ha entrado en la era de la bancarrota hídrica global.
El informe aporta una serie de evidencias para justificar esta idea:
- Aguas superficiales y ecosistemas acuáticos asociados en colapso.
- Acuíferos sobreexplotados y agotados y subsidencia del terreno asociada.
- Reducción importante de la criosfera.
- Agricultura en riesgo debido a la degradación del suelo y salinización de aguas y suelos.
- Sequías exacerbadas por la actividad humana mediante sobreexplotación, deforestación, degradación del suelo y cambio climático.
- Contaminación del agua que hace que gran parte del agua disponible no sea apta para uso humano o agrícola.
El principal mensaje que transmite es que es necesario dejar de hablar de estrés hídrico o crisis del agua, conceptos en los que cabe pensar en una posible recuperación de los sistemas hídricos y ecosistemas asociados. En muchos casos esta recuperación ya no es posible, los daños son irreversibles.
El concepto de ‘bancarrota hídrica’ está muy relacionado con la sobreexplotación de recursos hídricos, que es un término comúnmente usado en el ámbito de la hidrología, ya que en ambos casos se refiere a una situación de uso excesivo de agua por encima de los recursos renovables. Sin embargo, el término ‘bancarrota’ hace hincapié en la irreversibilidad de los daños. Esto es muy importante a la hora de concienciar a la sociedad del problema global asociado al agua.
Además, introducir un símil económico como ‘bancarrota’ para hablar de agua incide en la necesidad de dar valor al agua ya que es un recurso fundamental para la vida en nuestro planeta. Hasta ahora, desde el punto de vista económico, se han valorado más otros recursos naturales como por ejemplo el petróleo, hasta el punto de ‘acuñar’ nuevas monedas como los petrodólares. Quizás en un futuro tengamos que hacer lo mismo con el agua debido a problemas globales relacionados con su escasez y mala calidad. Este es el escenario que trata de evitar este informe demandando una agenda global renovada para la gestión del agua.