Reacción a "La Antártida pierde 12.800 km² de costa en 30 años"
Francisco Navarro
Catedrático de Matemática Aplicada en la Universidad Politécnica de Madrid y expresidente de la International Glaciological Society
El estudio, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) y basado en más de 30 años de observaciones de radar de apertura sintética (SAR) desde satélite, pone de manifiesto un notable retroceso de la línea de anclaje (grounding line) de la Antártida y una disminución consiguiente del área de las plataformas de hielo flotantes que ocupan parte de la periferia antártica. La línea de anclaje es la línea en la que el manto de hielo pierde contacto con el suelo y empieza a flotar, pasando a denominarse plataforma de hielo. La importancia del estudio radica en que las plataformas de hielo, al estar unidas a los laterales de grandes bahías del continente antártico, tienden a retener el avance del hielo que viene del interior del continente. Por consiguiente, si retrocede la línea de anclaje y disminuye el área de las plataformas, se acelera la velocidad con la que el manto de hielo antártico expulsa su hielo al mar en forma de icebergs.
Estos resultados encajan con multitud de evidencias que ponen de relieve que el denominado sector del mar de Amundsen de la Antártida y también la península antártica son las dos regiones antárticas que han perdido más masa por fusión submarina y por aceleración de la descarga de hielo sólido al océano en los últimos decenios. La expulsión al océano de hielo continental contribuye al aumento del nivel del mar. Las estimaciones de aumento del nivel del mar en los años recientes son del orden de 4 mm/año, pero han ido en aumento desde hace prácticamente un siglo, y se espera que sigan haciéndolo en los decenios venideros, por lo que las estimaciones del IPCC del aumento del nivel del mar de aquí al fin del siglo XXI varían entre 40 y 80 cm para escenarios de bajas emisiones (de gases de efecto invernadero) a entre 60 cm y 1 m para escenarios de altas emisiones. Solo la mitad de este aumento se atribuye a la pérdida de masa de glaciares y mantos de hielo; la otra mitad se atribuye a la expansión térmica del océano (al calentarse el agua del océano, se expande).
Pese a ello, en los últimos tres años los datos de gravimetría satelital ponen de manifiesto que las ganancias de masa por aumento de la precipitación en forma de nieve han hecho que la Antártida, en su conjunto, haya ganado masa en esos últimos tres años pese a las grandes pérdidas a nivel regional en ciertas zonas. Esto no es incompatible con el calentamiento climático; precisamente el calentamiento implica mayor evaporación en los océanos tropicales, lo que, a su vez, resulta en mayor precipitación en forma de nieve en las regiones polares.
En resumen, se trata de un estudio concienzudo y relevante. El hecho de que se hayan utilizado datos SAR obtenidos de distintas plataformas satelitales a lo largo de un periodo de 33 años implica que la resolución de los sensores ha ido variando (mejorando) con el tiempo, pero las menores precisiones de los datos más antiguos se han tenido en cuenta en las estimaciones de error efectuadas.
Hay también ciertos términos de error para cuya evaluación no se disponía de suficientes datos, pero se han asignado en esos casos cotas de error conservadoras. Los resultados del estudio, por lo tanto, son perfectamente creíbles dentro de los márgenes de error especificados.