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José M. Ordovás

Investigador senior en el Jean Mayer USDA Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad Tufts de Boston (EE. UU.) y profesor de Nutrición y Genómica en la Universidad Tufts.

Me parece un estudio científicamente sólido y relevante porque encuentra asociaciones genéticas en GLP-1R y GIPR, es decir, en genes que codifican las dianas biológicas de semaglutida y tirzepatida, lo que aporta una plausibilidad mecanicista clara a los hallazgos. Además, la señal principal relacionada con mayor pérdida de peso se observó en una muestra grande y tuvo replicación externa en una cohorte basada en historia clínica electrónica, lo que refuerza la robustez del resultado. En conjunto, el trabajo encaja bien con la evidencia previa de que existe una gran variabilidad interindividual en la respuesta a estos fármacos (o cualquier otro tipo de intervención) y supone un paso hacia modelos más refinados de medicina de precisión en obesidad. 

Sin embargo, conviene interpretar sus implicaciones clínicas con prudencia. La influencia genética detectada alcanza una significación estadística clara, la asociación principal en GLP1R fue de P = 2,9 × 10⁻¹⁰ y además mostró replicación externa en All of Us (P = 0,001), pero el tamaño del efecto sigue siendo modesto, de alrededor de 0,76 kg adicionales de pérdida de peso por alelo para la variante principal. Los autores muestran que un modelo combinado con variables clínicas y genéticas puede estratificar pacientes, pero eso no significa que la genética por sí sola justifique ya crear subgrupos clínicos o indicar pruebas genéticas rutinarias. De hecho, el propio estudio indica que la mayor parte de la capacidad predictiva sigue viniendo de factores no genéticos como sexo, edad, diabetes tipo 2, tipo de fármaco, dosis y duración del tratamiento. En ese sentido, el hallazgo se parece a lo observado en muchos rasgos cardiometabólicos, como diabetes tipo 2, glucosa, HbA1c, IMC o presión arterial: asociaciones genéticas robustas y biológicamente informativas, pero con utilidad individual limitada cuando se consideran de forma aislada. Además, una parte relevante de los datos es autorreportada, la cohorte está enriquecida en mujeres y en personas de ascendencia europea y los autores son actuales o antiguos empleados de 23andMe [una compañía que se dedica a hacer pruebas genéticas personalizadas], por lo que será importante validar estos resultados de forma prospectiva, independiente y en poblaciones más diversas.

ES