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Josep M. Parés

Coordinador del Programa de Geocronología y Geología del CENIEH

El campo magnético de la Tierra puede entenderse como un escudo protector que nos resguarda de la radiación cósmica y de las partículas cargadas que bombardean nuestro planeta a través del viento solar. Sin él, la vida tal y como la conocemos no existiría. Sin embargo, dicho campo no es un fenómeno estático ni permanente y en realidad cambia continuamente a lo largo del tiempo. La información directa de la que disponemos sobre el campo geomagnético es relativamente reciente y se remonta al desarrollo de los primeros instrumentos capaces de medirlo con precisión, los magnetómetros. Para conocer cómo era el campo magnético antes de la existencia de mediciones instrumentales, los científicos debemos recurrir a registros indirectos conservados en materiales geológicos y arqueológicos. El estudio de estos registros, que son la base del paleomagnetismo y arqueomagnetismo, permite reconstruir la evolución del campo geomagnético a lo largo de miles e incluso millones de años. Gracias a estas investigaciones sabemos hoy en día que el campo magnético terrestre no solo varía en fuerza y posición, sino que también ha experimentado numerosas inversiones de polaridad a lo largo de la historia de la Tierra.  

La llamada Anomalía del Atlántico Sur (SAA según sus siglas en inglés) es una ‘abolladura’ en el campo magnético de la Tierra sobre Sudamérica y el océano Atlántico Sur, y donde se observa más pronunciado el declive de la intensidad que el campo dipolar terrestre ha experimentado durante los últimos 160 años. Con el objetivo de comprender mejor dicho fenómeno, Miriam Gómez-Paccard y F. Javier Pavón Carrasco, con una dilatada trayectoria profesional y una sólida reputación en la disciplina, han liderado un estudio paleomagnético de más de 250 fragmentos de materiales arqueológicos de arcilla cocida de cronologías bien establecidas. Sus resultados respaldan la idea de que el campo geomagnético sigue patrones repetitivos a gran escala y que depende de procesos geodinámicos que actúan en distintas escalas. En este sistema, el manto y el núcleo de la Tierra interactúan y juntos influyen en los cambios lentos del campo magnético a lo largo de siglos y milenios.  

Los resultados son relevantes no solamente para el propio avance en el conocimiento del campo geomagnético y, por ende, la historia de la Tierra, sino por el interés de la SAA para la seguridad espacial, ya que los satélites que pasan sobre esta región se ven expuestos a dosis más elevadas de radiación incidente por ser la intensidad geomagnética más débil. Esto puede provocar fallos o daños en componentes críticos del hardware e incluso interrupciones del funcionamiento.   

Mejorar el conocimiento del campo geomagnético no solo es relevante para la ciencia básica, sino también para la tecnología, la exploración espacial y la protección de infraestructuras críticas.  

ES