Autor/es reacciones

José Angel Alda Diez

Jefe de sección y coordinador de la Unidad TDAH en el Área de Salud Mental infantojuvenil

El estudio se apoya en datos poblacionales amplios y métodos sólidos para su objetivo principal, que es describir tendencias de uso de medicación para el TDAH en Europa. Utiliza bases de datos representativas de cinco países, un periodo prolongado (2010–2023) y un enfoque metodológico armonizado mediante el modelo OMOP-CDM, lo que permite estimar de forma consistente prevalencia, incidencia y persistencia del tratamiento.  

Sus resultados encajan bien con la literatura previa, confirmando el aumento progresivo del uso de fármacos para el TDAH descrito en estudios anteriores, pero aportan novedades relevantes al ampliar el foco a la población adulta, incorporar datos posteriores a la pandemia de covid-19 y mostrar un incremento especialmente marcado en mujeres adultas, así como un mantenimiento del tratamiento farmacológico menor de la que a menudo se asume. De este modo, el trabajo no cambia el marco conceptual existente, pero lo actualiza y lo matiza con información más reciente y clínicamente relevante. 

No obstante, los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta limitaciones importantes. El estudio analiza uso de medicación y no diagnóstico de TDAH, por lo que no permite extraer conclusiones sobre prevalencia real, sobrediagnóstico o adecuación del tratamiento. Existen además diferencias sustanciales entre países en los sistemas de registro, los circuitos asistenciales y las indicaciones regulatorias, lo que limita las comparaciones directas. La adherencia se estima de forma indirecta a partir de prescripciones, y el análisis es puramente descriptivo, sin ajuste por variables clínicas o sociodemográficas.  

En la práctica clínica española, estos hallazgos son relevantes porque confirman que el TDAH tratado en adultos, frecuentemente con comorbilidad psiquiátrica, es una realidad creciente, pero también que el mantenimiento del tratamiento es limitado. Esto refuerza la necesidad de evaluaciones diagnósticas rigurosas, de una adecuada gestión de expectativas terapéuticas y de integrar intervenciones no farmacológicas junto al tratamiento farmacológico, evitando interpretaciones alarmistas y favoreciendo un uso más reflexivo y personalizado de la medicación.

ES