Andrés Ordiz Fernández
Profesor en el área de Zoología de la facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad de León y miembro del grupo de expertos en osos de la IUCN
El calentamiento global ha reducido a la mitad, en pocas décadas, la superficie de hielo marino del hemisferio norte, pasando de seis a tres millones de kilómetros cuadrados. Si la tendencia continúa, al menos un 33 % de la población actual de osos polares (unos 26.000 en total) podría desaparecer en los próximos 50 años. En su nuevo artículo, Aars y colaboradores enfatizan que la pérdida de hielo ha tenido efectos negativos claros en varias poblaciones de osos polares del Ártico. Sin embargo, en este nuevo trabajo ellos han encontrado que, en su área de estudio (Svalbard, Noruega, en la parte oeste del Mar de Barents), la rápida pérdida de hielo en décadas recientes no parece haber causado una peor condición corporal en los osos polares. La condición corporal es importante porque de ella depende, por ejemplo, que los animales puedan reproducirse. Aars y colaboradores dicen que los osos han podido utilizar fuentes de alimento alternativas (renos, narvales, puestas de aves...) a sus presas principales (varias especies de focas) y que seguramente esto explique sus resultados. Disponen de una base de datos muy sólida y a lo largo de una serie temporal larga (1995-2019).
El artículo ilustra que la compleja relación entre las características del hábitat, la estructura del ecosistema y las fuentes de alimento alternativas que pueden encontrar los osos en algunas partes de su área de distribución previene que se puedan extrapolar conclusiones entre las diferentes poblaciones de osos polares que aún existen. Los autores sugieren que los osos están pudiendo utilizar esas presas alternativas porque la densidad de estas ha aumentado, sobre todo los narvales, ya que anteriormente habían sido sobreexplotadas por el ser humano. En la misma línea, destacan que no hay tantos osos como podría haber (‘capacidad de carga’ es el concepto ecológico) en su área de estudio porque se han cazado muchos en décadas anteriores.
Aars y colaboradores concluyen de todas maneras que, dadas las proyecciones de calentamiento global para el futuro y la tendencia de otras poblaciones de osos polares en un escenario de pérdida de hielo, los osos de su zona de estudio también sufrirán efectos similares dada la rápida pérdida de hielo. Este contexto hace necesario que se siga estudiando la tendencia de la población de osos y la del ecosistema en general. Esta conclusión es válida desde luego para otras poblaciones de especies amenazadas y el hábitat del que dependen.