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Salvador Ventura

Catedrático de bioquímica y biología molecular, Universidad Autónoma de Barcelona

Es un estudio sólido, tanto por el volumen de datos analizados (863 participantes) como por el enfoque que emplea: la neuroimagen de la conectividad cerebral en reposo y en respuesta a distintos tratamientos. Refuerza la idea de que el párkinson no afecta únicamente al ‘centro del movimiento’, sino a un circuito neuronal más amplio que coordina la acción, la motivación y las funciones corporales y que, por tanto, tiene un componente a la vez ‘corporal y mental’. Esto podría ayudar a explicar observaciones clínicas bien conocidas, como el hecho de que la lentitud de movimientos o el bloqueo de la marcha puedan desaparecer cuando se proyectan líneas de luz en el suelo que guían los pasos o cuando el paciente escucha música con un ritmo marcado. En el párkinson, demuestran que esta región cortical (la red SCAN) aparece hiperconectada con zonas profundas del cerebro que sabemos que están implicadas en la enfermedad. En otras palabras, el “cableado” entre esta red y esas regiones subcorticales está sobreactivado, con una comunicación excesiva.

Lo interesante es que, cuando los tratamientos son eficaces —ya sea la medicación con levodopa o distintas técnicas de neuromodulación, como la estimulación cerebral profunda (DBS), la estimulación magnética transcraneal (TMS) o los ultrasonidos focalizados—, esa ‘conexión excesiva’ tiende a normalizarse o disminuir. Esto encaja con observaciones previas, pero lo realmente disruptivo es que el trabajo propone una ‘pieza común’ capaz de integrar, en un mismo marco, síntomas motores y no motores, y de orientar mejor las dianas que utilizar en neuromodulación terapéutica. De hecho, en un pequeño ensayo con TMS, estimular una zona de la red SCAN mejoró más los síntomas que estimular áreas motoras clásicas.

En cierto modo, el estudio sugiere un posible cambio de paradigma tanto en el diagnóstico —utilizando la hiperconectividad como marcador— como en el tratamiento del párkinson mediante neuromodulación. Plantea que personalizar la ‘diana’ de estimulación (en DBS, TMS o ultrasonidos) podría mejorar significativamente los resultados. Aun así, es importante ser prudentes: en este momento no implica una cura ni un cambio inmediato en la práctica clínica. El mensaje práctico hoy es que este enfoque puede ayudar a afinar dónde estimular y a diseñar mejores ensayos clínicos, pero todavía no modifica los protocolos asistenciales estándar.

ES