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Elisabet Domínguez

Psicóloga y doctora en farmacología del Hospital de Sant Pau de Barcelona, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica (SEMPsi) y coordinadora de la iniciativa Psychedelicare en España

¿El estudio es de buena calidad?

“El estudio publicado en Nature Medicine por David Erritzoe y colaboradores evalúa el potencial terapéutico de la DMT (N,N-dimetiltriptamina) en depresión resistente y, en términos generales, puede considerarse un trabajo de buena calidad dentro de la fase temprana de investigación clínica. Se trata de un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, con procedimientos rigurosos de selección y evaluación clínica, lo que le confiere una solidez metodológica superior a la de muchos estudios preliminares en psicodélicos. Además, utiliza medidas clínicas validadas y seguimiento temporal, lo que permite observar no solo efectos inmediatos sino también la evolución posterior (3-6 meses). No obstante, como ocurre con la mayoría de los estudios pioneros en este campo, no es todavía un ensayo confirmatorio a gran escala, por lo que sus resultados deben interpretarse como prometedores, pero preliminares”. 

¿Tiene alguna limitación que haya que tener en cuenta?

“Entre las limitaciones más importantes destaca el tamaño de la muestra, reducido, lo que disminuye la potencia estadística y dificulta la generalización de los resultados a la población clínica real. Por ejemplo, la retirada previa de antidepresivos (washout) o la experiencia psicodélica previa son variables en las que el tamaño muestral pudo influir negativamente. Además, la propia naturaleza de los psicodélicos hace muy difícil mantener el ciego: tanto participantes como terapeutas pueden intuir si se ha administrado la sustancia activa debido a sus efectos subjetivos intensos, lo que introduce posibles sesgos de expectativa. También debe considerarse que los participantes fueron cuidadosamente seleccionados (sin psicosis, consumo problemático de sustancias u otras condiciones relevantes), lo que limita la extrapolación a pacientes más complejos. El predominio de hombres (alrededor del 70 %) y una edad media más bien joven reducen igualmente la representatividad de la muestra. Otro factor a tener en cuenta es el breve periodo de seguimiento, lo que impide determinar con certeza la persistencia de los beneficios a largo plazo o si serían necesarias administraciones repetidas para mantener el efecto terapéutico. Por último, al tratarse de terapia asistida con DMT y no puramente de su administración, no puede determinarse hasta qué punto los efectos observados se deben exclusivamente a la sustancia o al conjunto de la intervención terapéutica”.

¿Qué implicaciones tiene y cómo encaja con la evidencia existente?

“En cuanto a sus implicaciones, el estudio se integra coherentemente con la creciente evidencia sobre psicodélicos clásicos como la psilocibina o la LSD, que han mostrado efectos antidepresivos rápidos y clínicamente significativos en depresión resistente. La principal novedad es que la DMT presenta un perfil temporal extremadamente breve, con efectos intensos, pero de corta duración, lo que abre la posibilidad de intervenciones terapéuticas mucho más eficientes en tiempo y recursos. Esto podría transformar la viabilidad clínica de la terapia psicodélica, ya que una sesión con psilocibina puede durar entre seis y ocho horas, mientras que la DMT intravenosa produce un estado alterado profundo que dura minutos. Sin embargo, todavía no está claro si una experiencia tan breve puede generar cambios psicológicos tan duraderos como los observados con otros psicodélicos”.

¿Qué ventajas tiene la DMT frente a otros psicodélicos?

“Precisamente esta duración extremadamente corta de la experiencia (20-30 minutos) constituye una de las principales ventajas potenciales de la DMT frente a otros compuestos. Permite realizar sesiones terapéuticas igual de seguras y controladas, pero menos exigentes para el paciente y el equipo clínico y con mayor eficiencia de recursos, lo que la hace atractiva para una posible implementación en el sistema sanitario. Además, su administración intravenosa posibilita ajustar la intensidad en tiempo real, lo que podría mejorar la tolerabilidad y reducir el riesgo de tener experiencias abrumadoras. Por otro lado, esta misma brevedad puede ser controvertida, ya que algunos modelos terapéuticos sostienen que el procesamiento psicológico profundo requiere un periodo prolongado de experiencia subjetiva”.

¿En qué estado de investigación se encuentra la DMT para el tratamiento psicológico? 

“Respecto al estado actual de la investigación, la DMT se encuentra todavía en fases tempranas del desarrollo clínico para trastornos mentales. Existen ensayos de fase II —como el de este estudio— que evalúan eficacia preliminar y seguridad en muestras relativamente pequeñas, pero aún no se dispone de ensayos de fase III a gran escala que permitan plantear su aprobación regulatoria. Esto la sitúa por detrás de la psilocibina, que ya cuenta con programas avanzados de fase III para depresión mayor. En consecuencia, aunque los resultados son muy prometedores y apuntan a un nuevo paradigma terapéutico potencialmente más accesible, la DMT sigue siendo, por el momento, un tratamiento experimental que requiere replicación, muestras más amplias y seguimiento a largo plazo antes de poder incorporarse a la práctica clínica habitual.

En conclusión, los resultados del estudio invitan a un optimismo prudente, pero genuino. La investigación liderada por David Erritzoe muestra que es posible obtener mejoras clínicas rápidas y significativas en personas con depresión resistente mediante una intervención breve, controlada y bien tolerada. Esto sugiere que la terapia asistida con DMT podría llegar a convertirse en una opción especialmente valiosa para pacientes que no responden a tratamientos convencionales, un grupo para el que actualmente existen pocas alternativas eficaces. Además, el hecho de que los efectos terapéuticos puedan desencadenarse con una exposición muy corta abre la puerta a modelos de tratamiento más accesibles, escalables y compatibles con los sistemas sanitarios reales.

Si futuras investigaciones confirmasen estos hallazgos en muestras más amplias y con seguimiento prolongado, la DMT podría representar un cambio de paradigma dentro de la psiquiatría y la psicoterapia asistida por psicodélicos: un tratamiento de acción rápida, potencialmente repetible y con una carga logística mucho menor que otras sustancias del mismo grupo. En este sentido, lejos de ser una simple curiosidad farmacológica, la DMT podría ser una candidata sólida para ampliar el arsenal terapéutico frente a la depresión grave, ofreciendo un tratamiento potencial ante una de las condiciones más incapacitantes y difíciles de tratar".

ES