Gonzalo Pin Arboledas
Jefe de la Unidad de Pediatría y coordinador de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud Valencia y coordinador del Grupo de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría (AEP)
En la medicina del siglo XXI la monitorización ambulatoria no invasiva se está constituyendo en un elemento básico para el control de la salud de pacientes y, especialmente, en la prevención y control de comorbilidades.
Disponer de un monitor no invasivo ambulatorio que nos permita valorar constantes vitales relacionadas con el estrés psicológico es prometedor y, sin duda, de un gran valor clínico. La experiencia actual en medicina del sueño con la monitorización circadiana ambulatoria (especialmente desarrollada por la Universidad de Murcia), en la que se valoran diferentes variables circadianas –cambios en la temperatura corporal, además de la exposición a diferentes tipos de luz–, ha demostrado ya su fiabilidad y especificidad en el diagnóstico y seguimiento de trastornos circadianos y del sueño.
Seguir esta línea en relación con el estrés psicológico va a permitir, sin duda, personalizar este seguimiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes.