Javier Lillo Ramos
Colaborador honorífico del Grupo de investigación consolidado sobre Cambio Global Terrestre y Geología Ambiental de la Universidad Rey Juan Carlos
Los datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y del Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus (CMEMS) sobre las temperaturas globales de la superficie del mar (TSM) para esta época del año son extremadamente preocupantes. Primero, porque los niveles registrados superan los niveles récord observados en 2023 y 2024. Segundo, porque confirman la tendencia al aumento de temperatura superficial oceánica en regiones extrapolares en los últimos años. El récord sin precedente alcanzado este año puede estar relacionado con el efecto coadyuvante de los propios efectos del calentamiento global y un evento de El Niño especialmente intenso.
Cabe esperar que se alcancen cifras récord en los próximos meses, aunque la evolución de El Niño en el contexto oceánico-atmosférico del ENOS (Oscilación del Pacífico Sur) podría condicionar esa tendencia. Pero se confirmasen, una superficie oceánica más caliente tendrá un impacto muy grave en el régimen de precipitaciones y olas de calor, con una mayor ocurrencia de eventos muy intensos y de distribución espacial y temporal muy irregular, además de los propios efectos en la dinámica de las corrientes oceánicas, controladas por la temperatura y la salinidad del agua. Tales alteraciones tendrían a su vez impactos severos en los ecosistemas y la productividad pesquera.