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Ainhoa Magrach

Profesora de investigación Ikerbasque en el Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3)

¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos? 

"Se trata de un trabajo de muy buena calidad, basado en una base de datos muy sólida. Reúne más de cuatro millones de registros, revisados y validados por taxónomos y expertos nacionales. Abarca un siglo (1921-2020) y cubre el 88 % de las especies de abejas y sírfidos conocidas en Europa, lo que le da un alcance geográfico y taxonómico que no han tenido estudios previos. Además, los autores usan modelos de ocupación, que corrigen en parte las variaciones en el esfuerzo de muestreo a lo largo del tiempo. También comprueban la robustez de sus resultados con numerosos análisis de sensibilidad. Todo ello hace que el trabajo y la metodología sean muy robustas".  

¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente? 

"El estudio confirma algo que se sospechaba desde hace tiempo y es que se están perdiendo poblaciones de muchas especies de polinizadores y el declive no afecta a todas por igual. Hasta ahora, la mayor parte de la evidencia procedía de unos pocos países del noroeste de Europa, como Reino Unido, Bélgica y Países Bajos. Este trabajo muestra que el patrón se extiende a escala continental, aunque existen algunas diferencias regionales. También aparecen patrones coherentes con el calentamiento global. A las especies de abejas adaptadas a climas más cálidos les va mejor que a las de climas fríos, como muchos abejorros. En la región alpina predominan las especies que amplían su distribución, lo que es compatible con la colonización de zonas más altas a medida que suben las temperaturas". 

¿Cuál es el estado actual de las abejas silvestres en Europa según el estudio? 

"El panorama que pinta el articulo no es particularmente bueno. La mayoría de las especies de abejas analizadas han reducido su ocupación. En todas las regiones, salvo la alpina, las especies en declive superan a las que aumentan. A escala europea, la ocupación media de las abejas ha caído alrededor de un 0,4 % anual, lo que equivale a cerca de un tercio en un siglo. La buena noticia es que no se observan extinciones generalizadas a escala continental; aunque haya poblaciones concretas que se vean afectadas, la gran mayoría de especies tiene registros relativamente recientes. Esto significa que todavía hay margen para revertir la tendencia si se actúa a tiempo. Es un mensaje positivo que creo que también está bien recalcar".  

¿Tiene alguna limitación importante que haya que tener en cuenta? 

"La principal limitación es la misma que tienen muchos de estos estudios que usan bases de datos existentes y es el sesgo geográfico de los datos, restringiéndose a Europa y, dentro de Europa, a unas zonas concretas. Por ejemplo, el noroeste del continente, sobre todo la región atlántica, está mucho mejor muestreado que el sur y el este. Algunas regiones ni siquiera pudieron analizarse por falta de datos. Además, los datos de la primera mitad del siglo XX son escasos y proceden de muestreos oportunistas, no de seguimientos sistemáticos y puede que de conocimientos taxonómicos más limitados. Por eso solo fue posible estimar tendencias para alrededor del 40 % de las especies, que suelen ser las más comunes".  

¿Qué implicaciones tiene? 

"Las implicaciones son muchas. El declive de tantas especies de polinizadores puede afectar a la reproducción de muchas de las plantas silvestres de la zona y también a la producción de cultivos que dependen de la polinización como muchas frutas y verduras, que se ha demostrado que necesitan a estos polinizadores silvestres a pesar de contar, a veces, con el apoyo de colmenas de abejas de la miel. Además, la sustitución de especies sensibles por unas pocas más resistentes hace que cambie la composición de especies, pero también la composición de funciones que pueden realizar estas especies, lo que podría llevar a un empobrecimiento de la función polinizadora, aunque el número total de especies cambie poco. Los resultados pueden servir para actualizar las Listas Rojas de la UICN, especialmente para especies consideradas de 'preocupación menor' o con datos insuficientes. También refuerzan la necesidad de programas de seguimiento sistemático y de políticas de protección y restauración de hábitats". 

ES