Ana María Fidalgo de las Heras
Presidenta de la Asociación Primatológica Española (APE), coordinadora del Grupo de Investigación en Primatología y codirectora del Máster en Etología Aplicada e Intervenciones Asistidas con Animales de la Universidad Autónoma de Madrid
El estudio de Sandel y colaboradores documenta de forma excepcional la fisión permanente de una comunidad de chimpancés salvajes y el grave conflicto que se genera posteriormente entre los dos grupos resultantes. Basado en casi 30 años de observaciones continuadas (lo cual también es excepcional) de la comunidad de Ngogo (Parque Nacional de Kibale, Uganda), muestra cómo una dinámica inicialmente típica de fusión–fisión da paso, a partir de 2015, a un proceso progresivo de polarización social que culmina en 2018 con una escisión estable. Esta fisión va acompañada de una separación social, espacial y reproductiva, así como de ataques reiterados con un fuerte impacto demográfico, incluyendo la muerte de varios machos adultos y numerosas crías a lo largo de varios años.
Desde una perspectiva etológica, los cambios en la estructura social no son en sí mismos extraordinarios en chimpancés y ya los estudios pioneros de Jane Goodall en Gombe documentaron una división grupal seguida de agresiones graves. Sin embargo, lo que hace especialmente relevante este caso es el carácter permanente de la fisión y que el conflicto se dirija contra antiguos miembros del mismo grupo, una vez redefinidas las fronteras sociales y la identidad grupal, algo extremadamente raro desde el punto de vista etológico. Asimismo, el uso del análisis de redes sociales permite detectar de forma objetiva la pérdida progresiva de cohesión y de individuos clave como conectores sociales, mostrando que la ruptura no es súbita, sino el resultado de un proceso acumulativo.
No obstante, como limitación relevante, cabe resaltar que el estudio se centra de forma predominante en el comportamiento y las interacciones de los machos, principales protagonistas de las agresiones y de la defensa territorial, mientras que el papel de las hembras en el proceso de fisión recibe una atención mucho menor. Dado que las hembras participan en dinámicas clave como la afiliación social, el uso del espacio, la reproducción y la dispersión, una integración más profunda de su comportamiento podría aportar una visión más completa de los factores sociales implicados en la fragmentación del grupo.
Estos resultados invitan a reflexionar sobre el papel de las dinámicas relacionales y de la cohesión social en la generación de conflictos internos graves, incluso en ausencia de marcadores culturales, sin recurrir a interpretaciones deterministas ni a analogías simplistas con la violencia humana.