Benjamin Brennan
Jefe de grupo y profesor titular del Centro de Investigación Virológica MRC-Universidad de Glasgow, de la Universidad de Glasgow (Reino Unido)
El virus Shamonda pertenece a un amplio grupo de virus conocidos como bunyavirus. Está estrechamente relacionado con el virus de Schmallenberg, que apareció en Europa en 2011 y provocó una enfermedad grave en el ganado, en particular anomalías reproductivas y defectos congénitos en el ganado vacuno y ovino.
Al igual que el virus de Schmallenberg, el virus de Shamonda se asocia principalmente al ganado y se transmite a través de pequeños insectos picadores llamados jejenes. Aunque los científicos conocen la existencia de este virus desde hace muchos años, hasta ahora se había asociado únicamente a infecciones en animales, y no en humanos.
Se trata de un hallazgo científico importante, ya que es el primer caso de infección humana por el virus de Shamonda del que se tiene constancia. Sin embargo, es importante poner esto en perspectiva. El paciente padecía una enfermedad subyacente grave que lo hacía especialmente vulnerable a las infecciones, y aún no sabemos si el virus de Shamonda contribuyó a su fallecimiento.
La detección de un virus en un paciente con un sistema inmunitario gravemente comprometido no significa necesariamente que suponga un riesgo significativo para personas que, por lo demás, gozan de buena salud. En la actualidad, no hay pruebas de que el virus de Shamonda provoque una enfermedad generalizada en humanos, aunque se necesitan más investigaciones para comprender su capacidad de infectar a las personas.
Por el momento, sabemos relativamente poco sobre cómo contrajo la infección esta persona. El virus Shamonda se transmite normalmente entre animales a través de picaduras de jejenes, por lo que la exposición a un insecto infectado es una posibilidad, aunque esto no se ha confirmado.
Las autoridades sanitarias francesas están investigando las circunstancias que rodean la infección, incluyendo cómo se produjo la exposición del paciente y si el virus desempeñó algún papel en su enfermedad o fallecimiento. Hasta que concluyan esas investigaciones, sería prematuro sacar conclusiones definitivas.
Según la información de la que se dispone actualmente, no hay motivos para que la población general del Reino Unido se preocupe en exceso. Se trata de un único caso de infección humana notificado en una persona que ya padecía una enfermedad grave y presentaba inmunodeficiencia, a pesar de que el virus lleva muchos años circulando entre los animales.
Actualmente no hay pruebas de transmisión sostenida entre seres humanos, y el virus se propaga normalmente a través de mosquitos picadores, más que por el contacto cotidiano entre personas.
Aunque este descubrimiento justifica una mayor investigación científica y una vigilancia continuada, por el momento no sugiere una nueva amenaza significativa para la salud pública en el Reino Unido. Para la mayoría de las personas, no hay motivo para modificar sus actividades habituales ni para tomar precauciones adicionales.