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Ángel Borja

Investigador principal en el área de Gestión Ambiental de Mares y Costas de AZTI y editor jefe de la revista Frontiers in Ocean Sustainability

La investigación sigue la estela de otras previas en el mismo sentido, usando los mismos protocolos y estándares de la WWA (World Weather Attribution). Los datos utilizados son de dominio público y permiten la reproducibilidad de la investigación realizada. En este sentido, considero que la investigación es robusta y actualiza la situación del mar en el Mediterráneo y el Atlántico nordeste hasta este mismo verano. Esto hace que sea un artículo muy oportuno para saber a qué nos enfrentamos.  

En general, el artículo viene a añadir una nueva evidencia a lo que ya se conocía, como que las olas de calor marino se están incrementando en las últimas décadas y años y que estas tienen un origen antropogénico. Respecto a las implicaciones que este fenómeno tiene, los autores hacen un buen repaso a prácticamente todas, incluyendo bibliografía actualizada. Por ejemplo, en el proyecto Horizon Europe que coordino (GES4SEAS) hemos publicado varios artículos sobre las olas de calor, especialmente en el Mediterráneo, y las conclusiones son similares (los autores de este informe citan uno de nuestros artículos).  

Me resulta de particular interés el hecho de que la península ibérica (tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico) sea la que más sufre y va a sufrir estos fenómenos extremos puesto que, como dicen los autores, nos veremos abocados a numerosos problemas: lluvias torrenciales, cambios en las especies y hábitats que existen en nuestras costas, incremento de especies invasoras, problemas para la salud humana, etc. Estos efectos los estamos viendo ya desde hace unos años, y con seguridad se van a incrementar, pero parece que es un problema que a la sociedad no le importa y que algunos políticos populistas niegan, con los efectos que eso va a tener en la toma de decisiones a corto y medio plazo.    

En el caso del área donde yo trabajo, el País Vasco, este año ya teníamos 25 ºC en el agua a finales de junio, y durante el verano se ha mantenido prácticamente en 24 ºC. Antes, esta temperatura solo se alcanzaba puntualmente en agosto. Esto ha hecho que los fondos marinos hayan cambiado drásticamente, desapareciendo los paisajes submarinos que más nos caracterizaban y apareciendo muchas especies invasoras (yo lo llamo el “invasivoceno”), de algas e invertebrados. Además, cada vez son más frecuentes las llegadas masivas de medusas, salpas y otras especies que producen daños en la pesca, la acuicultura o el turismo.  

En relación con el artículo, no veo limitaciones importantes que haya que tener en cuenta, aunque no mencionan nada de El Niño y este año va a ser o está siendo uno de los más intensos de la historia, lo que puede hacer que los eventos extremos y las olas de calor se refuercen este año y el que viene, dependiendo de las zonas del globo.

ES