Almudena Castro Conde
Se trata de un buen estudio. Han participado más de 8.000 pacientes, se les ha seguido casi cinco años y se ha comparado el fármaco con placebo, que es como hay que hacerlo. El medicamento baja muchísimo la Lp(a), más de un 70 %. El problema es que los pacientes que lo recibieron tuvieron los mismos infartos, ictus y muertes cardiovasculares que los que recibieron placebo: un 12,3 % frente a un 12,1 %. Ni siquiera en los que tenían la Lp(a) más alta hubo diferencia. El resultado es claro y negativo. Eso sí, de momento solo tenemos el resumen y habrá que leer el artículo entero.
Los estudios genéticos nos decían que tener la Lp(a) alta aumenta el riesgo de infarto y los resultados nos han sorprendido a todos. Pero no es la primera vez que ocurre esto en medicina.
Yo creo que una cosa es nacer con la Lp(a) alta y tenerla así toda la vida, y otra muy distinta bajarla con un fármaco a los 60 años, cuando la placa de ateroma ya está formada y el daño en las arterias ya está hecho. La genética nos ayuda más a saber por dónde no ir que a marcarnos el camino.
¿Qué hacemos, entonces? Medir la Lp(a) una vez en la vida sigue siendo útil, porque nos dice quién tiene más riesgo. A esas personas hay que bajarles el colesterol LDL todavía más, que es lo que sabemos que funciona. En cuanto a tratamientos específicos, la esperanza baja mucho, al menos en pacientes que ya han tenido un infarto o un ictus. Quedan otros fármacos en estudio y ensayos en personas sanas, que no toman estatinas y tienen el colesterol más alto. Ahí el resultado podría ser distinto. Si lo fuera, habría que compararlos directamente con las estatinas.
El estudio tiene varias limitaciones. Los pacientes ya habían tenido un evento cardiovascular y estaban bien tratados, así que no podemos aplicar esto a gente joven o sana. Cinco años quizá es poco para algo que actúa durante toda la vida. Entre los eventos que se contaron hay algunos menos graves, como los cateterismos urgentes. Nos falta saber cuántos pacientes dejaron de ponerse la inyección mensual. Tampoco sabemos si el fármaco podría servir para la estenosis aórtica, otra enfermedad relacionada con la Lp(a). Lo bueno es que el medicamento parece seguro: hubo incluso algo menos de efectos adversos graves que con placebo.