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Charlotte Hammer

Profesora adjunta y epidemióloga especializada en enfermedades infecciosas de la Universidad de Cambridge (Reino Unido)

El hantavirus describe una familia de virus zoonóticos, es decir, que se transmiten de animales a humanos. Existen dos linajes principales de hantavirus: los hantavirus del Viejo Mundo y los hantavirus del Nuevo Mundo. Los hantavirus del Viejo Mundo se encuentran en Europa y Asia, mientras que los del Nuevo Mundo se encuentran en América. En el caso actual, lo más probable es que se trate del virus Andes, un hantavirus del Nuevo Mundo presente en Argentina. 

El peligro de los hantavirus del Nuevo Mundo radica en que, por un lado, presentan síntomas inespecíficos en la fase inicial que se asemejan a los de enfermedades similares a la gripe y, por otro, en la progresión hacia el síndrome pulmonar por hantavirus, que puede ser muy grave, con una tasa de letalidad de hasta el 40 %. El tratamiento es principalmente de apoyo. Dado que el periodo de incubación es de una a ocho semanas, aún es posible que se produzcan más casos. 

La vía más común de propagación del hantavirus es a través de los roedores y sus excrementos (saliva, heces u orina que pueden aerosolizarse, por ejemplo, al limpiar; con menor frecuencia, a través de mordeduras y arañazos); la transmisión de persona a persona es posible, pero muy rara. 

Teniendo en cuenta la cronología, hay múltiples escenarios posibles en este caso: no es del todo infrecuente que los roedores se suban a bordo de un barco, lo que sería una posibilidad; que las personas se hayan infectado cuando el barco atracó por última vez en Argentina es otra posibilidad, especialmente dado que los periodos de incubación pueden llegar a ser de hasta ocho semanas; y la última posibilidad sería la transmisión de persona a persona, lo que, sobre todo a gran escala, sería muy improbable.

ES