David García García
El estudio es muy relevante porque muestra estimaciones de mortalidad atribuible al calor en numerosas ciudades europeas usando un marco metodológico común. Esto es una aportación valiosa, ya que permite comparar resultados entre regiones e identificar patrones y diferencias a escala continental, contribuyendo en la comprensión de los impactos del calor en la salud y su relación con el cambio climático.
No obstante, es importante tener en cuenta que se trata de estimaciones basadas en la temperatura observada y en modelos epidemiológicos, que no incorporan datos reales sobre las defunciones ocurridas en el verano de 2026. Además, la metodología basa la atribución al calor en la temperatura de mínima mortalidad, lo que puede dar lugar a estimaciones elevadas. En salud pública, para estimar el impacto se suelen utilizar umbrales de temperatura asociados a incrementos significativos del riesgo, que permiten identificar cuándo el calor empieza a tener un impacto relevante sobre la mortalidad. Por ello, los resultados son valiosos para evaluar el impacto potencial del calor y del cambio climático en Europa, pero conviene interpretarlos teniendo en cuenta el enfoque metodológico y diferenciarlos de los datos de mortalidad observada y de las estimaciones que proporcionan las fuentes oficiales para España.