Autor/es reacciones

Emilio Martínez Núñez

Catedrático de Química Física, Universidad de Santiago de Compostela

Encontrar un azúcar en el medio interestelar puede parecer imposible. Sin embargo, un equipo internacional ha logrado detectar por primera vez un azúcar en el espacio: la eritrulosa, un monosacárido de cuatro átomos de carbono, en una nube molecular situada cerca del centro de nuestra galaxia, conocida como G+0.693−0.027. ¿Cómo es posible reconocer una molécula a una distancia tan enorme? Al igual que una huella dactilar, cada molécula posee una firma característica que permite identificarla. En este caso, esa huella es su espectro rotacional: el conjunto de frecuencias de microondas asociado a la rotación de la molécula y característico de cada estructura molecular. Para identificar la eritrulosa era imprescindible obtener previamente ese espectro en el laboratorio.

El reto era considerable, ya que esta molécula absorbe fácilmente agua del ambiente y se descompone al calentarse. Los autores superaron esta dificultad mediante una innovadora técnica de vaporización con pulsos láser ultrarrápidos, que permitió registrar por primera vez su espectro rotacional en fase gaseosa. La identificación se vio reforzada por cálculos de química cuántica y modelos astroquímicos que muestran una ruta de formación químicamente plausible sobre los hielos que recubren los granos de polvo interestelar. Sorprendentemente, la eritrulosa es al menos ocho veces más abundante que azúcares similares de tres carbonos, que no se detectan pese a la altísima sensibilidad del estudio.

Conviene matizar que esto no implica que la eritrulosa llegara a la Tierra ni que interviniera en el origen de la vida; su interés está en mostrar que la química interestelar puede generar moléculas de creciente complejidad, combinando observación astronómica, espectroscopía de laboratorio y química teórica.

ES