Autor/es reacciones

Esther López-García

Profesora e investigadora de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Autónoma de Madrid

Este estudio es relevante porque utiliza un diseño que permite atribuir las diferencias en los marcadores de salud medidos al tipo de dieta seguida por los participantes del estudio. Aunque no se indica si la actividad física realizada fue similar entre los grupos de participantes que se compararon y que podría tener un efecto en los resultados si hubiera sido diferente entre los grupos de comparación, el resto de información sobre el estudio realizado parece bien realizado. En el estudio publicado parece que todas las dietas que se compararon incluyeron alimentos con una composición nutricional bastante saludable y, por tanto, su hallazgo indica que las dietas con un porcentaje más elevado en grasas pueden ser más beneficiosas para las personas con exceso de peso.

Sin embargo, este trabajo no aborda el gran problema de las dietas con alto contenido en grasa, que tiene que ver con su calidad. No es lo mismo consumir una dieta que incluye fundamentalmente alimentos con alto contenido en grasas no saludables, como las que se encuentran en carnes ricas en grasa y en alimentos procesados, que una dieta que incluye alimentos con alto contenido en grasas saludables, como las del aceite de oliva y los pescados grasos. Por otra parte, las dietas con alto contenido en hidratos de carbono pueden incluir alimentos que son saludables, como los cereales integrales, las frutas y hortalizas, y las legumbres, pero también alimentos que proporcionan azúcares, que son hidratos de baja calidad, como son las bebidas azucaradas o la bollería industrial.

Nuestro grupo publicó recientemente un trabajo en el que encontramos que la dieta definida por el porcentaje de grasa total o de carbohidratos no predecía el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en edades más avanzadas de la vida. Sin embargo, cuando esta dieta se definía por su calidad, saludable o no saludable, dependiendo del tipo de grasas o de carbohidratos consumidos, las personas que consumían dietas no saludables tenían un riesgo mayor, hasta de un 11%, de desarrollar varias enfermedades a lo largo de los años.

Las guías dietéticas españolas proponen una dieta que incluye un consumo moderado/alto de grasas saludables y un consumo también moderado/alto de hidratos de carbono saludables (ajustando la proporción dependiendo de las preferencias o circunstancias individuales), junto con una ingesta moderada de proteínas de origen animal y elevada de proteínas de origen vegetal. Esta combinación parece la más equilibrada para prevenir la enfermedad en la población general.

ES