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Francisco Brocal Fernández

Profesor e investigador del departamento de Física, Ingeniería de Sistemas y Teoría de la Señal en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Alicante

Con esta investigación se ha realizado una revisión Cochrane que actualiza trabajos  previos mediante el análisis de 20 estudios que incluyeron un total de 2.478 participantes con molestias relacionadas con el trabajo en el brazo, el cuello o el hombro, denominadas CANS (Complaints of Arm, Neck and/or Shoulder, por sus siglas en inglés). De estos 20 estudios, 13 incluyeron a trabajadores de oficina o usuarios de computadoras, y siete incluyeron a trabajadores de fábrica, operarios de máquinas de coser y trabajadores de mataderos.  

Los autores concluyen que la evidencia actual no respalda lo suficiente el uso de intervenciones ergonómicas como tratamiento único para reducir el dolor, mejorar la funcionalidad o facilitar la recuperación a corto plazo en personas con CANS. Asimismo, los autores consideran que las estrategias ergonómicas podrían ser útiles en subgrupos específicos o como parte de un programa más amplio de rehabilitación o de intervención en el entorno laboral. 

De este modo, los autores indican que se requieren ensayos clínicos bien diseñados y de alta calidad para determinar el papel de las intervenciones ergonómicas en el abordaje de los CANS. Así, los autores señalan limitaciones importantes en sus resultados, destacando la baja calidad y las deficiencias metodológicas de los estudios analizados. 

Otras limitaciones importantes son: el escaso número de estudios disponibles (en el contexto de esta investigación); el reducido número de participantes en ellos; la variabilidad de los resultados entre los distintos estudios; el hecho de que los participantes supieran qué intervención recibieron (los autores señalan importantes riesgos de sesgo); y el predominio de puestos de oficina.  

Resulta importante señalar que las conclusiones y limitaciones de esta revisión deben circunscribirse a las intervenciones estudiadas. En todo caso, además de dichas limitaciones, es necesario considerar otros aspectos que podrían condicionar la interpretación de esta investigación.  

En primer lugar, las intervenciones ergonómicas en puestos de trabajo de estas características están sujetas, en España, al marco legal establecido en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. 

En segundo lugar, es importante distinguir entre los objetivos de una intervención ergonómica: aquellos orientados a prevenir la aparición de molestias o trastornos, aquellos orientados a evitar su agravamiento y aquellos orientados a tratar síntomas y limitaciones ya existentes. 

En tercer lugar, las intervenciones ergonómicas son muy diversas y pueden afectar a todo el puesto de trabajo a lo largo de su ciclo de vida. Así, el alcance de estas intervenciones va más allá de los trastornos musculoesqueléticos y puede extenderse a otras dimensiones de la interacción entre la persona, la tarea y el entorno (el sistema de trabajo). 

En cuarto lugar, el contexto organizativo y psicosocial puede condicionar tanto la evolución de las molestias musculoesqueléticas como la implementación y los resultados de las intervenciones. 

Finalmente, a modo de comentario general sobre lo expuesto, esta investigación es relevante porque ayuda a delimitar la evidencia actual sobre los posibles beneficios de las intervenciones ergonómicas para reducir el dolor, mejorar la funcionalidad o facilitar la recuperación a corto plazo en personas con CANS. 

Además, resulta especialmente importante subrayar que los resultados de esta investigación no permiten concluir que las intervenciones ergonómicas en el contexto de los CANS carezcan de utilidad para reducir la exposición o prevenir daños.

ES