Las adaptaciones ergonómicas no aportan beneficios para tratar las molestias relacionadas con el trabajo, una vez ya existen

Una revisión Cochrane indica que las adaptaciones ergonómicas —como el uso de mobiliario o herramientas diseñadas para prevenir lesiones— no aportan ningún beneficio significativo en el tratamiento de molestias relacionadas con el trabajo en el brazo, el cuello o el hombro, una vez que estas ya se han manifestado. La revisión analizó 20 ensayos, en los que participaron un total de 2.478 personas con este tipo de molestias de origen laboral. 

Reacciones

José Antonio - ergo Cochrane

José Antonio Diego Mas

Catedrático y director del equipo de investigación Ergonautas en el Instituto de Investigación en Tecnología Centrada en el Ser Humano (HUMAN-tech) de la Universidad Politécnica de Valencia
Science Media Centre España

El estudio es una aportación relevante al conocimiento sobre la eficacia de las intervenciones ergonómicas en trabajadores que presentan trastornos musculoesqueléticos de brazo, cuello u hombro. La metodología de la revisión es rigurosa y valora de forma sistemática la calidad y el grado de certeza de la evidencia de la que se dispone. Sus resultados no muestran beneficios claros a corto plazo de las intervenciones ergonómicas estudiadas para aliviar molestias musculoesqueléticas ya existentes, lo que supone una información valiosa para orientar las estrategias de actuación. Por otra parte, la revisión también encuentra que las intervenciones ergonómicas probablemente producen una pequeña reducción del dolor a largo plazo, con evidencia de certeza moderada. 

Sin embargo, es importante interpretar correctamente el alcance de la investigación y sus conclusiones. Conviene tener presente que el papel fundamental de la ergonomía ocupacional es intervenir antes de que aparezcan trastornos de salud de origen laboral, identificando, evaluando y reduciendo los factores de riesgo, más que intentar corregir sus consecuencias una vez que se han manifestado. Es decir, el objetivo principal de la ergonomía ocupacional es preventivo, más que terapéutico o reactivo. Esta revisión, en cambio, analiza la eficacia de determinadas intervenciones ergonómicas como tratamiento para trabajadores que ya presentan estas dolencias. Son dos objetivos diferentes y los resultados relativos a uno no pueden extrapolarse directamente al otro. Por tanto, este estudio no aporta evidencia que permita cuestionar la función preventiva de la ergonomía ocupacional, sino que pone de manifiesto las limitaciones de la evidencia disponible sobre su utilización como tratamiento. Sería un error interpretar estos resultados como un argumento para reducir las actuaciones ergonómicas preventivas en los lugares de trabajo. 

La revisión, siendo valiosa, presenta algunas limitaciones que deben considerarse. Los autores reconocen que todos los ensayos incluidos presentan un riesgo global de sesgo elevado, así como heterogeneidad en las intervenciones analizadas y predominio de investigaciones realizadas con trabajadores de oficina. Esto limita la posibilidad de generalizar los resultados a otros entornos laborales. Por otra parte, se agrupan bajo el concepto de intervención ergonómica actuaciones muy distintas, desde simples recomendaciones posturales o formación hasta modificaciones del equipamiento, sin que la revisión permita establecer de forma sistemática en qué medida estas actuaciones consiguieron reducir la exposición a los factores de riesgo biomecánico. Por ello, interpretar sus conclusiones como una demostración general de la ineficacia de las intervenciones ergonómicas supondría ir más allá de lo que permiten afirmar los datos.

Declara no tener conflicto de interés
ES

Alfonso Meneses - ergo Cochrane

Alfonso Meneses Monroy

Profesor contratado doctor del departamento de Enfermería de la Universidad Complutense de Madrid y director del Grupo de Investigación CEST Competencias Emocionales, Salud y Bienestar en el Trabajo

Science Media Centre España

El artículo aborda un problema de vital importancia en el ámbito de la salud laboral, como son los trastornos musculoesqueléticos de los trabajadores. Estos figuran entre las principales causas de baja por contingencias comunes y profesionales y son la primera causa de enfermedades profesionales notificadas. 

El manuscrito hace una revisión de la literatura sobre intervenciones ergonómicas llevadas a cabo para mejorar la sintomatología y la calidad de vida de los trabajadores afectados, concluyendo que en la mayoría de los casos estas intervenciones resultan poco eficaces una vez que la enfermedad o la molestia ya se ha producido, lo que debe hacernos pensar en poner el foco en la prevención, más que en el tratamiento de estas patologías. 

La revisión bibliográfica realizada cumple con los protocolos internacionalmente aceptados para este tipo de estudios y recoge un número suficientemente amplio de trabajos con una adecuada representación de trabajadores de distintas partes del mundo, incluyendo 20 estudios con un total de 2.478 participantes. Los resultados, aunque con la cautela que siempre debe tenerse al analizar este tipo de investigaciones debido a los posibles sesgos —que los propios autores reconocen en el manuscrito, detallando cómo actuaron para minimizarlos—, son concluyentes y pueden abrir nuevas vías de investigación. Incluso se refleja que las evidencias sobre ciertas prácticas son inciertas y sería necesario ampliar los estudios en este campo.

Declara no tener conflicto de interés
ES

Francisco Brocal - ergo cochrane

Francisco Brocal Fernández

Profesor e investigador del departamento de Física, Ingeniería de Sistemas y Teoría de la Señal en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Alicante
Science Media Centre España

Con esta investigación se ha realizado una revisión Cochrane que actualiza trabajos  previos mediante el análisis de 20 estudios que incluyeron un total de 2.478 participantes con molestias relacionadas con el trabajo en el brazo, el cuello o el hombro, denominadas CANS (Complaints of Arm, Neck and/or Shoulder, por sus siglas en inglés). De estos 20 estudios, 13 incluyeron a trabajadores de oficina o usuarios de computadoras, y siete incluyeron a trabajadores de fábrica, operarios de máquinas de coser y trabajadores de mataderos.  

Los autores concluyen que la evidencia actual no respalda lo suficiente el uso de intervenciones ergonómicas como tratamiento único para reducir el dolor, mejorar la funcionalidad o facilitar la recuperación a corto plazo en personas con CANS. Asimismo, los autores consideran que las estrategias ergonómicas podrían ser útiles en subgrupos específicos o como parte de un programa más amplio de rehabilitación o de intervención en el entorno laboral. 

De este modo, los autores indican que se requieren ensayos clínicos bien diseñados y de alta calidad para determinar el papel de las intervenciones ergonómicas en el abordaje de los CANS. Así, los autores señalan limitaciones importantes en sus resultados, destacando la baja calidad y las deficiencias metodológicas de los estudios analizados. 

Otras limitaciones importantes son: el escaso número de estudios disponibles (en el contexto de esta investigación); el reducido número de participantes en ellos; la variabilidad de los resultados entre los distintos estudios; el hecho de que los participantes supieran qué intervención recibieron (los autores señalan importantes riesgos de sesgo); y el predominio de puestos de oficina.  

Resulta importante señalar que las conclusiones y limitaciones de esta revisión deben circunscribirse a las intervenciones estudiadas. En todo caso, además de dichas limitaciones, es necesario considerar otros aspectos que podrían condicionar la interpretación de esta investigación.  

En primer lugar, las intervenciones ergonómicas en puestos de trabajo de estas características están sujetas, en España, al marco legal establecido en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. 

En segundo lugar, es importante distinguir entre los objetivos de una intervención ergonómica: aquellos orientados a prevenir la aparición de molestias o trastornos, aquellos orientados a evitar su agravamiento y aquellos orientados a tratar síntomas y limitaciones ya existentes. 

En tercer lugar, las intervenciones ergonómicas son muy diversas y pueden afectar a todo el puesto de trabajo a lo largo de su ciclo de vida. Así, el alcance de estas intervenciones va más allá de los trastornos musculoesqueléticos y puede extenderse a otras dimensiones de la interacción entre la persona, la tarea y el entorno (el sistema de trabajo). 

En cuarto lugar, el contexto organizativo y psicosocial puede condicionar tanto la evolución de las molestias musculoesqueléticas como la implementación y los resultados de las intervenciones. 

Finalmente, a modo de comentario general sobre lo expuesto, esta investigación es relevante porque ayuda a delimitar la evidencia actual sobre los posibles beneficios de las intervenciones ergonómicas para reducir el dolor, mejorar la funcionalidad o facilitar la recuperación a corto plazo en personas con CANS. 

Además, resulta especialmente importante subrayar que los resultados de esta investigación no permiten concluir que las intervenciones ergonómicas en el contexto de los CANS carezcan de utilidad para reducir la exposición o prevenir daños.

No declara conflicto de interés
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Little evidence that common workplace ergonomics help
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Revista
Cochrane Database of Systematic Reviews
Autores

Mehta et al.

Tipo de estudio:
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