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Francisco J. Doblas-Reyes

Profesor ICREA, director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center 

El informe es el resultado de un análisis preliminar del papel que el cambio climático debido a la acción humana ha tenido en la ocurrencia de los incendios de julio de 2026 en España y Francia. El análisis es limitado porque la atribución de estos eventos extremos se centra en las condiciones meteorológicas que dan lugar a incendios forestales y, más concretamente, en el indicador Daily Severity Rating (DSR). Además, ofrece una descripción detallada de la evolución de estos incendios así como de la vulnerabilidad y exposición (esenciales en el análisis tanto del impacto como del riesgo) de la sociedad y los ecosistemas locales y regionales, permitiendo entender las grandes dificultades generadas por la conjunción de factores climáticos y no climáticos.

Los resultados indican un papel considerable del cambio climático en las condiciones que favorecen la ocurrencia de estos eventos. Por supuesto, existe un nivel de incertidumbre en estos resultados que solo se puede reducir con la combinación con resultados de métodos alternativos de atribución, como se ha hecho en otros eventos. Sin embargo, las cifras no son tan importantes como la repetición de las evidencias de la influencia que el cambio climático tiene sobre las condiciones meteorológicas favorables a la ocurrencia de grandes incendios. 

Parece importante destacar el impacto que estos incendios han ejercido sobre la salud humana, tanto en las zonas afectadas como en otras más remotas, debido a la coincidencia de una muy baja calidad del aire con la repetición de olas de calor, cuyas características también están condicionadas por el cambio climático.

Uno de los mensajes más importantes del informe es la complejidad de las causas de estos eventos. En un escenario de continuidad del cambio climático y su impacto en factores físicos como el aumento de la temperatura y la disminución de la humedad del suelo, parece evidente que la coordinación de esfuerzos para la reducción de la vulnerabilidad y la exposición con las acciones de adaptación al cambio climático es perentoria. Por supuesto, siempre teniendo en cuenta los límites de la adaptación y la posibilidad de que las decisiones tomadas generen maladaptación.

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