Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS)
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Investigadora experta en computación cuántica en el Barcelona Supercomputing Center y coordinadora de Quantum Spain
Profesor ICREA y director de Ciencias de la Vida en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BSC)
Investigadora del departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center
Responsable del grupo de Análisis y Visualización de datos del Barcelona Supercomputing Centre (BSC-CNS)
Profesor ICREA, director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center
Investigador postdoctoral en el Grupo de Composición Atmosférica, Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS)
Profesor ICREA, colíder del grupo de Variabilidad y Cambio Climático del Barcelona Supercomputing Center
Colíder del grupo de Predicción y Cambio Climático del Barcelona Supercomputing Center
Investigador del departamento de Ciencias de la Tierra - Variabilidad y Cambio Climáticos del Barcelona Supercomputing Center
Investigador del departamento de Ciencias de la Tierra - Variabilidad y cambio climáticos del Barcelona Supercomputing Centre (BSC)
La zona de transición entre la tierra y el mar en los glaciares es un indicador de su estabilidad. El análisis de mediciones por satélite de 1992 a 2025 ha mostrado que el 77 % de la línea de costa de la Antártida no ha sufrido cambios. Ese 23 % que sí redujo su superficie se concentró en zonas donde fosas profundas permiten el acceso de aguas más cálidas y el lecho se inclina hacia el interior. Estas incluyen la península antártica, las tierras de Wilkes y George V, y la Antártida Occidental, donde el retroceso en esta línea de transición varió entre los 10 y los 40 km. Se han perdido 12.800 km² de hielo —una superficie que equivale a casi media Galicia—, la mayoría en la Antártida Occidental. Los resultados se publican en la revista PNAS.
El cambio climático debido a la actividad humana amplificó la intensidad y el alcance de las lluvias que afectaron a Valencia durante la dana de octubre de 2024, según un nuevo estudio de atribución en el que han participado varios centros españoles. Mediante simulaciones climáticas, la investigación, publicada en Nature Communications, muestra que las condiciones actuales de calentamiento global incrementaron un 21 % la intensidad de las precipitaciones, un 56 % el área con lluvias con acumulaciones superiores a 180 milímetros y un 19 % el volumen total de precipitación en la cuenca del Júcar, en comparación con un escenario preindustrial. Los autores señalan “la urgente necesidad de estrategias de adaptación eficaces y de una mejor planificación urbana para reducir los crecientes riesgos asociados a los fenómenos hidrometeorológicos extremos en un mundo que se calienta rápidamente”.
Un equipo del Centro de Regulación Genómica en Barcelona y de la Escuela de Medicina Harvard (Estados Unidos) ha creado un modelo de inteligencia artificial (IA) para apoyar el diagnóstico de enfermedades raras en pacientes con mutaciones genéticas únicas. Llamado popEVE, la herramienta obtiene mejores resultados que AlphaMissense –otro modelo desarrollado por Google DeepMind–, según un artículo publicado en Nature Genetics.
Un día después del plazo marcado, la COP30 de Belém (Brasil) ha logrado finalmente un acuerdo de mínimos. El texto no menciona una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles, como pedían más de 80 Estados, con la Unión Europea entre ellos. El acuerdo recoge que los países acordaron acelerar la acción climática y triplicar la financiación para los países en desarrollo que se enfrentan a fenómenos meteorológicos extremos.
No hay evidencia científica sólida de que las alteraciones de la microbiota intestinal causen autismo, según afirma una tribuna publicada en la revista científica Neuron. Las investigaciones que respaldan esta hipótesis —estudios observacionales y ensayos clínicos en humanos, así como modelos en ratones— tienen deficiencias tanto conceptuales como metodológicas, escriben los autores.
Las previsiones para 2025 del Global Carbon Budget estiman que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) procedentes de los combustibles fósiles llegarán a un nuevo máximo histórico, situándose en 38.100 millones de toneladas, lo que supone un aumento del 1,1 % respecto a 2024. Este informe global –que cumple su 20ª edición y se presentará en la COP30 de Belém (Brasil)– calcula que las emisiones en Estados Unidos y la Unión Europea crecerán este año, en contraste con el descenso de años anteriores, en parte, por las condiciones meteorológicas y un mayor consumo energético. El estudio se publica en la revista Earth System Science Data en formato preprint.
Con el actual ritmo de emisiones de dióxido de carbono, en cuatro años se cruzará el límite de 1,5 ºC de aumento de temperatura fijado en el Acuerdo de París. Es una de las previsiones del Global Carbon Budget 2025, el informe global sobre el balance de carbono que este año cumple su 20ª edición y que se presentará en la COP30 de Belém (Brasil). Pep Canadell, uno de sus responsables, ha analizado sus resultados en una sesión informativa organizada por el SMC España.
Un equipo italiano ha estudiado los factores que están aumentando la frecuencia de inundaciones masivas en la región mediterránea. Según su análisis, y en un contexto de cambio climático, se produce un efecto de “callejón sin salida” en el que las montañas cercanas al mar bloquean la humedad y “atrapan” la lluvia sobre la región. El artículo se centra en las inundaciones sufridas por la región de Emilia-Romaña (Italia), pero según los autores otras zonas mediterráneas con una geografía similar, incluyendo las de Valencia y Cataluña, “podrían enfrentarse a los mismos riesgos y estos eventos podrían volverse más frecuentes a medida que el clima continúa cambiando”. Los resultados se publican en Scientific Reports.
La Real Academia de Ciencias de Suecia ha concedido el Premio Nobel de Física 2025 a John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis, que demostraron tanto el efecto túnel cuántico como los niveles de energía cuantizados en un sistema lo suficientemente grande como para caber en la mano. Estos avances han servido para desarrollar la próxima generación de tecnología cuántica, incluyendo la criptografía cuántica, los ordenadores cuánticos y los sensores cuánticos.
La ingeniería de proteínas asistida por inteligencia artificial (IA) está permitiendo avances en el diseño de nuevas moléculas, pero también plantea desafíos de bioseguridad relacionados con la posible producción de proteínas dañinas o peligrosas. Algunas de estas amenazas, deliberadas o accidentales, pueden no ser detectadas por las herramientas actuales de control. Un equipo internacional ha analizado la situación y ha desarrollado parches de software para mejorar su identificación, aunque reconocen que sigue siendo incompleta. Los autores del trabajo, que se publica en la revista Science, advierten que parte de los datos y el código no deben publicarse en un repositorio público debido a su posible uso indebido.