Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS)
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Investigadora experta en computación cuántica en el Barcelona Supercomputing Center y coordinadora de Quantum Spain
Profesor ICREA y director de Ciencias de la Vida en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BSC)
Investigadora del departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center
Responsable del grupo de Análisis y Visualización de datos del Barcelona Supercomputing Centre (BSC-CNS)
Profesor ICREA, director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center
Investigador postdoctoral en el Grupo de Composición Atmosférica, Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS)
Profesor ICREA, colíder del grupo de Variabilidad y Cambio Climático del Barcelona Supercomputing Center
Colíder del grupo de Predicción y Cambio Climático del Barcelona Supercomputing Center
Investigador consolidado del grupo de Variabilidad y Cambio Climático del Barcelona Supercomputing Center
Investigador del departamento de Ciencias de la Tierra - Variabilidad y cambio climáticos del Barcelona Supercomputing Centre (BSC)
El origen y el proceso por el que surgieron las células eucariotas, las que conforman a los animales, plantas u hongos, es aún una de las grandes preguntas de la biología. La explicación dominante, defendida por la bióloga Lynn Margulis, situaba a la unión entre una arquea y una bacteria como el punto de inflexión. Ahora, un estudio realizado desde el IRB Barcelona y el Barcelona Supercomputing Center replantea y completa la teoría actual. Los resultados, publicados en la revista Nature, apuntan a que el proceso fue más largo y complejo de lo que se pensaba. Al menos otras dos bacterias diferentes contribuyeron al desarrollo de las células eucariotas y virus gigantes parecen haber actuado como vehículos de transmisión de genes. Para explicar el estudio, el Science Media Centre España organizó una sesión informativa con Toni Gabaldón, investigador principal de la publicación.
Un nuevo informe de Naciones Unidas (ONU) evalúa los costes ambientales anuales de la inteligencia artificial (IA). Según el documento, para el año 2030, si los centros de datos fueran un país, su consumo eléctrico estaría al nivel del de Francia. En cuanto a las emisiones de dióxido de carbono, estas podrían alcanzar los 400 millones de toneladas de CO₂ equivalente, comparables a las emisiones totales del Reino Unido. Los 9,3 billones de litros de agua que utilizan cubrirían las necesidades de agua potable de los 8.100 millones de personas del planeta durante 1,6 años. El informe señala que la generación de vídeos de alta resolución está en el top del consumo energético de la IA. Además, denuncia la desigualdad digital y la injusticia ambiental cada vez mayor entre las naciones que controlan los sistemas de IA y las que asumen sus costes ambientales, sobre todo, en el sur global.
El conocido como ‘hombre de hielo’, Ötzi, que vivió hace cerca de 5.300 años, fue descubierto en 1991 en los Alpes de Ötztal, en la frontera entre Austria e Italia. Sus restos momificados se conservaron a -6 ºC en un museo para imitar las condiciones en las que fueron encontrados. Ahora, un equipo de Italia ha descubierto que contiene comunidades de microorganismos tanto antiguos como modernos y que algunos de ellos podrían ser metabólicamente activos o capaces de replicarse en las condiciones de conservación actuales, aunque, por el momento, no se han detectado daños. Según los investigadores, esto demuestra que “el ‘hombre de hielo’ no es una reliquia estática, sino una interfaz biológica dinámica”. Los resultados se publican en Microbiome.
Los actuales compromisos climáticos de los países no alcanzan los objetivos para limitar el calentamiento global a 1,5 °C este siglo, con un déficit de más de 5.000 millones de toneladas de CO₂ anuales para 2050. Es una de las conclusiones de la tercera edición del informe The State of Carbon Dioxide Removal. Para contrarrestar este déficit, el documento calcula que la eliminación de dióxido de carbono debería crecer a un ritmo comparable al de las transiciones energéticas limpias más rápidas, como la energía solar o los vehículos eléctricos. El informe destaca que el mundo elimina unos 2.200 millones de toneladas de CO₂ de la atmósfera cada año, casi en su totalidad con acciones terrestres como la restauración de bosques. Las nuevas tecnologías que utilizan maquinaria o minerales para almacenar carbono representan solo un 0,1 % de la eliminación total.
La zona de transición entre la tierra y el mar en los glaciares es un indicador de su estabilidad. El análisis de mediciones por satélite de 1992 a 2025 ha mostrado que el 77 % de la línea de costa de la Antártida no ha sufrido cambios. Ese 23 % que sí redujo su superficie se concentró en zonas donde fosas profundas permiten el acceso de aguas más cálidas y el lecho se inclina hacia el interior. Estas incluyen la península antártica, las tierras de Wilkes y George V, y la Antártida Occidental, donde el retroceso en esta línea de transición varió entre los 10 y los 40 km. Se han perdido 12.800 km² de hielo —una superficie que equivale a casi media Galicia—, la mayoría en la Antártida Occidental. Los resultados se publican en la revista PNAS.
El cambio climático debido a la actividad humana amplificó la intensidad y el alcance de las lluvias que afectaron a Valencia durante la dana de octubre de 2024, según un nuevo estudio de atribución en el que han participado varios centros españoles. Mediante simulaciones climáticas, la investigación, publicada en Nature Communications, muestra que las condiciones actuales de calentamiento global incrementaron un 21 % la intensidad de las precipitaciones, un 56 % el área con lluvias con acumulaciones superiores a 180 milímetros y un 19 % el volumen total de precipitación en la cuenca del Júcar, en comparación con un escenario preindustrial. Los autores señalan “la urgente necesidad de estrategias de adaptación eficaces y de una mejor planificación urbana para reducir los crecientes riesgos asociados a los fenómenos hidrometeorológicos extremos en un mundo que se calienta rápidamente”.
Un equipo del Centro de Regulación Genómica en Barcelona y de la Escuela de Medicina Harvard (Estados Unidos) ha creado un modelo de inteligencia artificial (IA) para apoyar el diagnóstico de enfermedades raras en pacientes con mutaciones genéticas únicas. Llamado popEVE, la herramienta obtiene mejores resultados que AlphaMissense –otro modelo desarrollado por Google DeepMind–, según un artículo publicado en Nature Genetics.
Un día después del plazo marcado, la COP30 de Belém (Brasil) ha logrado finalmente un acuerdo de mínimos. El texto no menciona una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles, como pedían más de 80 Estados, con la Unión Europea entre ellos. El acuerdo recoge que los países acordaron acelerar la acción climática y triplicar la financiación para los países en desarrollo que se enfrentan a fenómenos meteorológicos extremos.
No hay evidencia científica sólida de que las alteraciones de la microbiota intestinal causen autismo, según afirma una tribuna publicada en la revista científica Neuron. Las investigaciones que respaldan esta hipótesis —estudios observacionales y ensayos clínicos en humanos, así como modelos en ratones— tienen deficiencias tanto conceptuales como metodológicas, escriben los autores.
Las previsiones para 2025 del Global Carbon Budget estiman que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) procedentes de los combustibles fósiles llegarán a un nuevo máximo histórico, situándose en 38.100 millones de toneladas, lo que supone un aumento del 1,1 % respecto a 2024. Este informe global –que cumple su 20ª edición y se presentará en la COP30 de Belém (Brasil)– calcula que las emisiones en Estados Unidos y la Unión Europea crecerán este año, en contraste con el descenso de años anteriores, en parte, por las condiciones meteorológicas y un mayor consumo energético. El estudio se publica en la revista Earth System Science Data en formato preprint.