Iago Rodríguez-Lago
Médico gastroenterólogo en la Unidad de enfermedad inflamatoria intestinal, Servicio de Aparato Digestivo
¿La investigación es de buena calidad?
“Este estudio tiene un diseño de casos y controles, en el que los pacientes diagnosticados de una patología (en este caso, de adenocarcinoma gástrico) se comparan con otros sin ese problema, mientras que son similares o se ajusta estadísticamente por otros factores como la edad, sexo, factores de riesgo, etc., lo que proporciona una metodología de adecuada y de calidad para evaluar exposiciones (los inhibidores de la bomba de protones en este ejemplo) que requieren un período de observación muy largo.
Además de esto, se han incluido datos de registros de salud de cinco países nórdicos durante un periodo de 26 años (1994-2020), lo que aumenta su validez externa. Por otro lado, al incluir a más de 17.000 pacientes con cáncer y compararlos con más de 172.000 personas sanas, junto con el acceso a información clínica detallada, los investigadores lograron mitigar muchos de las debilidades que afectaban a investigaciones previas sobre este mismo tema”.
¿Cómo encaja con la evidencia existente?
“Históricamente, en las últimas décadas, ha existido la duda de que los fármacos clasificados como antiácidos y, en concreto, los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, esomeprazol, rabeprazol…etc.), pudieran aumentar el riesgo cáncer gástrico a través del aumento de la gastrina, con metaanálisis recientes que estimaban que este riesgo incluso se duplicaba. Sin embargo, estos nuevos hallazgos aclaran la situación al demostrar que, una vez que se ajustan factores determinantes como la infección por la bacteria Helicobacter pylori, el tabaquismo, la obesidad y la diabetes, la supuesta asociación desaparece. Por tanto, estos resultados no respaldan la hipótesis de que el uso de estos fármacos a largo plazo aumente el riesgo de cáncer gástrico (en concreto de adenocarcinoma gástrico), aclarando la incertidumbre de estudios anteriores”.
¿Qué implicaciones tiene este hallazgo para la práctica clínica?
“Tanto para todo el personal sanitario como pacientes, este hallazgo es de gran valor e interés, ya que aporta tranquilidad y reafirma la seguridad de los inhibidores de la bomba de protones a largo plazo, unos de los fármacos más prescritos en España. Al eliminar algunas de las dudas sobre este aumento de riesgo, los resultados facilitan la toma de decisiones clínicas y aumentan (aún más) nuestra confianza con estos tratamientos necesario, en muchas ocasiones a largo plazo, con una base de evidencia más sólida”.
¿Tiene alguna limitación importante que haya que tener en cuenta?
“Aunque los datos son sólidos y han mejorado significativamente las limitaciones de estudios previos, debemos recordar que se trata de un estudio observacional, lo que significa que no puede establecer una relación de causa y efecto definitiva. Además, a pesar del esfuerzo de los investigadores, existen factores que no pudieron ser medidos, como la dieta de los pacientes, sus antecedentes familiares de cáncer de estómago, o la predisposición variable a este tipo de cáncer en ciertas áreas geográficas, y que, junto a otras, podrían influir en los resultados. Por otro lado, se ha analizado únicamente el riesgo de adenocarcinoma gástrico que, aunque constituye el subtipo más frecuente, no comprende todos los tipos de cáncer gástrico. Aun así, la calidad de la información obtenida durante más de dos décadas en varios países europeos ofrece una de las perspectivas más confiables que tenemos hasta hoy”.