Javier Lillo Ramos
Colaborador honorífico del grupo de investigación sobre Cambio Global Terrestre y Geología Ambiental (GECEG) del departamento de Geología, Física y Química Inorgánica de la Universidad Rey Juan Carlos
En este trabajo publicado por la World Weather Attribution un equipo internacional de científicos analiza el papel del cambio climático en los posibles factores causantes del evento catastrófico que tuvo lugar en el Himalaya el pasado 26 de agosto, que provocó una devastación con elevadísimas pérdidas de vidas humanas y extraordinarios daños materiales, que superaron con creces los límites de adaptación a estos fenómenos extremos.
Según los autores del trabajo, el colapso en la montaña Lantang Lirung que dio lugar a la gigantesca avenida de hielo, agua y derrubios causante de la terrible catástrofe fue el resultado de la conjunción extraordinaria de diferentes factores geológicos y climáticos, en los que el calentamiento global ha jugado un papel crítico. El Himalaya es un área de tectónica muy activa que, además, como otras cordilleras montañosas y zonas glaciares, está sufriendo de manera más acusada el impacto del calentamiento global: fusión y reducción de las masas glaciares, fusión y fragmentación del permafrost, alteraciones en el régimen e intensidad de las precipitaciones.
Las áreas de alta montaña, como exponen los autores del trabajo para la región estudiada, son extraordinariamente sensibles al calentamiento global. Los incrementos de temperaturas registrados, tanto anuales como estacionales, causan una mayor presencia de agua líquida, tanto en el macizo rocoso, como en los glaciares. Ello genera, a su vez, una mayor inestabilidad en las laderas rocosas y masas glaciares. Aunque lo ocurrido en Lantang Lirung y la frontera chino-nepalí ha excedido lo imaginable para un evento de esta naturaleza, en este verano ha habido una elevada incidencia de avalanchas rocosas y glaciares en los Alpes y en las cordilleras americanas. Lo ocurrido en la localidad suiza de Blatten en 2025 es representativo de los cambios que están teniendo lugar en los últimos años en las zonas de montaña, que previamente se consideraban relativamente estables y con una exposición relativamente baja a estos fenómenos de movimientos de laderas.
Por otra parte, la propia orografía del Himalaya —donde los fondos de valle son las zonas más pobladas— hace, como indican los autores, muy difícil reducir la vulnerabilidad a estas situaciones de tan elevada magnitud de peligrosidad.