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Jorge Olcina

Catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante

El artículo es el resultado de una investigación novedosa. Tiene buena calidad. Aborda una cuestión fundamental, como es la atribución de responsabilidades en el origen del cambio climático actual y la pérdida de biodiversidad en el conjunto del planeta. Y, como señala su resultado principal, el 10 % de consumidores más ricos de los países con más emisiones de gases de efecto invernadero ocasionan casi la mitad de los daños generados por el cambio climático.

El artículo corrobora el desarrollo de un mundo cada vez más desigual, con una población rica que es la más responsable del impacto del cambio climático actual y de la pérdida de biodiversidad que se está produciendo en el planeta. Sus efectos, por el contrario, son más evidentes y cuantiosos en las sociedades menos avanzadas que no pueden hacer frente por sí solas a dichos daños. Es una muestra más de lo que se denomina la ‘secesión de los ricos’ en el mundo actual: una población rica cada vez más rica y sin limitaciones en su consumo, frente a un porcentaje cada vez mayor de población pobre que experimenta los efectos de las acciones de los primeros.

En ese 10 % de población más rica entrarían las grandes fortunas y las empresas que representan de España. Aunque en el conjunto mundial es una participación muy pequeña frente a países como EE. UU., China o India.

[En cuanto a posibles limitaciones] El trabajo señala la necesidad de que los más ricos contribuyan más y aporten más dinero a las acciones de mitigación del cambio climático. Y propone el principio de ‘quien contamina paga’. No obstante, ese principio se ha demostrado poco eficaz a la hora de reducir el impacto medioambiental en los países donde se ha aplicado, porque los que tienen dinero terminan pagando para poder seguir contaminando. Hay formulas impositivas que pueden resultar más eficaces, como tasas por volumen de facturación (empresas) o por volumen de patrimonio (personas físicas).

La recaudación debe tener siempre un sentido finalista. Esto es, que se utilice el dinero para medidas de reducción de cambio climático y se realice una publicación anual, transparente, de dicho proceso. Por otra parte, el dinero que pueda recaudarse de la población más rica no debe ir solo a mitigación, sino, sobre todo, a adaptación de territorios y sociedades al impacto del cambio climático, que no se va a poder solucionar en el corto y medio plazo.

ES