Jorge Olcina
Catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante
¿El informe es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
“Sí, el informe es de buena calidad. La Organización Meteorológica Mundial es un organismo que trabaja con rigor las cuestiones relativas a la atmósfera y sus elementos relacionados como la hidrología, glaciología, oceanografía, porque cuenta con buenos sistemas de monitorización en todo el planeta. Las conclusiones del informe están avaladas con datos sólidos.
Hay zonas de España (oeste y noroeste) en las que la precipitación este verano se ha visto disminuida un 75 % (por debajo de la media) ¿Qué significa esto en términos climatológicos y humanos? Hemos pasado uno de los veranos más secos y calurosos de las últimas décadas en España y ello ha tenido efectos importantes en la reducción de volúmenes de agua. Las áreas más vulnerables a las sequías en España son, curiosamente, las regiones del norte peninsular, porque no están preparadas para desarrollos de sequías cortas pero intensas (uno o dos meses sin llover). Por eso, saltan las alarmas de sequía y los problemas de abastecimiento en poblaciones que no tienen planificada su gestión urbana del agua a las nuevas condiciones climáticas que se están desarrollando y que suponen una irregularidad mayor de las precipitaciones”.
¿Qué nos revelan los episodios de sequía como el de este verano sobre el futuro clima en Europa?
“Que el régimen de lluvias está cambiando. Cada vez son más frecuentes las denominadas ‘sequías exprés’, esto es, secuencias de sequía de corta duración (2-3 meses) pero muy intensas y con valores de temperatura elevados que aumentan la evaporación del agua. Es lo que ha ocurrido en gran parte de Europa este verano y que ha afectado también al norte de nuestro país. Se trata de áreas acostumbradas a lluvias regulares y continuas durante todo el año. Por eso, cuando se suceden dos o tres meses de lluvias muy por debajo de lo normal, comienzan a tener problemas de abastecimiento agrario y especialmente urbano”.
¿Cómo es compatible que la reserva hídrica en España esté al 62 % de su capacidad con una preocupación generalizada por la sequía?
“Porque el dato global para el conjunto del país esconde realidades regionales y locales muy diversas. Como se ha señalado, las áreas más lluviosas de España (regiones del Cantábrico, área pirenaica) son las menos preparadas para soportar sequías de corta duración como la que estamos registrando desde el pasado mes de mayo en nuestro país. No tienen los sistemas de abastecimiento urbano preparados para esta nueva realidad climática. Dependen exclusivamente del agua procedente de la precipitación, en un contexto de lluvias cada vez más irregulares, y eso eleva su grado de exposición a la sequía. Por el contrario, el sureste ibérico, que es donde la falta de lluvias y el impacto de las grandes sequías es mayor, tienen un sistema de abastecimiento de agua organizado a partir del uso de fuentes múltiples (ríos, acuíferos, desalación, reutilización), que permite soportar varios meses con lluvias muy por debajo de lo normal”.
¿Qué implicaciones tienen los resultados del informe?
“Todo esto nos obliga a revisar nuestra planificación del agua para adaptarla a la nueva realidad climática que estamos viviendo, con temperaturas más elevadas, con veranos muy calurosos que aumentan la evaporación del agua, y con lluvias más irregulares. España debe comenzar a planificar sus recursos y usos del agua en el nuevo escenario de cambio climático apostando por la reutilización del agua y dependiendo menos de las precipitaciones directas. Las ciudades deben ampliar sus depósitos de almacenamiento de agua para poder soportar semanas de poca o de ninguna lluvia. Si no se hace, estamos condenados a vivir en alerta permanente de sequía, especialmente en las zonas de España donde más llueve del norte peninsular. Hay que desarrollar sistemas multifuente que no sean exclusivamente dependientes de la lluvia. Como digo, la reutilización de aguas depuradas y el intercambio de caudales entre el campo y la ciudad son soluciones de fácil implantación y que disminuirían la vulnerabilidad ante las sequías en nuestro país”.